Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

jueves, 9 de junio de 2011

ATRÁS NI PARA TOMAR IMPULSO

Dice una frase famosilla.
Y eso pienso yo hoy; hoy que he cumplido un año más (bueno y un día). Y si valoro el año no me queda otra que admitir que ha sido uno de los mejores de mi vida, porque ha sido especialmente duro y es en los momentos de crisis cuando uno más aprende y más crece.
A día de hoy y tal y como puse el otro día en mi particular diario de bitácora, por más que me rebusco en las entrañas no encuentro ni una pizca de rencor. Y es que quién siente rencor, se somete a la más terrible de las esclavitudes. Y oye, que es verdad de la buena, que esta vida son dos días y quién se ancla en el pasado y no hace más que darle vueltas a las cosas y echar culpas a las espaldas de los demás o de uno mismo, no hace sino desperdiciarlos.
Hace unos meses me puse como meta aprender a disfrutar de lo que hago y con lo que hago. Y quién me conoce sabe que me concentro en cumplir todas mis metas. A veces lo logro, a veces no, pero en este caso era una cuestión importante.
Si os dijera que mi objetivo está cumplido, mentiría. Aún me queda mucho por hacer y mucho por disfrutar. Y sobre todo mucho por aprender y admirar. Pero estoy en el buen camino, de eso no tengo la menor duda.
Consejos los justos, no me gusta darlos y odio recibirlos (soy de esas que aprende a fuerza de tropiezos) pero no puedo evitar desear para los demás lo que poco a poco voy consiguiendo para mi misma: la libertad de no atarse con las cadenas del rencor, la felicidad de sentirse a gusto con uno mismo, admirando las cualidades del resto y la tranquilidad de dormir bien por las noches sabiendo que has hecho lo que puedes y que eso es suficiente.

domingo, 22 de mayo de 2011

UNA BAÑERA Y CINCO MUJERES

La Bañera, Detenida, La Cita, Crimen y Castigo, Saldos y Monique son las piezas cortas que el próximo 28 de mayo a las 20.30 h estrenan mis chicas del Taller Municipal de Teatro en el Centro Sociocultural Fernando de los Ríos de Albolote.


Cinco piezas cuyo eje vertebrador es una bañera. La bañera actúa como elemento que se transforma y convierte creando los diferentes escenarios que posibilitan a las actrices derramar su arte a cada paso. Una bañera que transforma y crea diferentes personajes, como si los vomitase desde su interior, arrastrando todo atisbo de tristeza e indiferencia.


Inma Zurita, María Arredondo, Sandra Garzón, Inma Ramírez y Ana Ortega son las integrantes de este grupo que me ha dejado totalmente satisfecha. Tampoco quiero olvidar a Lola, Carmen, Mónica, los dos Antonios y a Encarni porque ellos también han formado parte de esta experiencia aunque solo haya sido durante un breve espacio de tiempo. Pero el tiempo siempre es relativo y lo que permanece es la energía que se deposita en el empeño, las ilusiones, los sueños y las ganas de crear o ponerse al servicio de una creación que el actor siempre enriquece.


Escribir estas piezas, especialmente dedicadas a ellas, es lo mínimo que podía hacer porque ellas se han ofrecido generosas y con una disposición que aún hoy, después de tantos meses y tantas historias, sigue siendo una auténtica sorpresa.


Y es como si cada lunes y cada miércoles, las viese de nuevo.


Gracias chicas. Siempre es un placer trabajar con vosotras.

viernes, 20 de mayo de 2011

NO VIOLENCIA

Cuando terminé mi licenciatura en Historia, decidí matricularme en los cursos de doctorado. Pero no tenía claro en qué rama de la historia. Ese año el recién inaugurado Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada atrajo mi interés y finalmente cursé mi doctorado allí. Es una decisión que marcó un antes y un después en mi vida.


Fue apasionante descubrir que existían posibilidades tangibles de oponerse a la violencia que nos rodea. No obstante yo siempre era de las que defendía que en una sociedad como la nuestra era imposible que surgiesen movimientos como los liderados por Ghandi o M. Luther King.


Salvando las distancias que aún son muchas, el movimiento que ha despertado gracias a la plataforma DEMOCRACIA REAL YA me recuerda que incluso en sociedades tan acomodadas como la nuestra es posible oponerse a un sistema que es violento por naturaleza.

Es posible la transformación social a través de la NO VIOLENCIA.La no violencia es una práctica o forma de actuación que consiste en no usar la violencia, ya sea como método de protesta o como respuesta a la violencia. Los métodos utilizados para el ejercicio de esta práctica son (entre otros):
- La desobediencia civil: Consiste en no cumplir el pago de impuestos o cualquier otra ley que uno considere que es injusta u opresiva. La desobediencia civil que probablemente ha tenido una mayor continuidad y repercusión históricas ha sido siempre la Objeción de conciencia al servicio militar y a otros trabajos obligados por el Estado; se tienen noticias desde la mitología griega hasta todos los estados en que actualmente se mantiene el Servicio Militar Obligatorio, e incluso en ejércitos profesionales en tiempo de guerra. También fue usada por Henry David Thoreau, pensador y escritor anarquista de Massachusetts (EE. UU.), que en 1885 se negó a contribuir con sus impuestos a un estado que apoyaba la esclavitud y escribió al respecto un influyente Ensayo sobre la desobediencia civil que influyó en el pensamiento de León Tolstoy, Gandhi y Martin Luther King. Actualmente, y desde la Guerra del Vietnam, continúa la Objeción Fiscal a los Gastos Militares y la Objeción Científica a la Investigación Militar en buen número de países, incluida España.

- La huelga de hambre: Se basa, como su nombre indica, en negarse a ingerir alimentos hasta que aquello por lo que actuamos se cumpla, fueron un verdadero quebradero de cabeza para el gobierno Británico, las continuas huelgas de hambre de Gandhi.

- El boicot a un producto o empresa: Consiste en negarse a comprar un producto o usar el servicio que una empresa nos ofrece, así lo hizo Martin Luther King, que organizó un boicot de 352 días contra la empresa de autobuses de Alabama, bajo el eslogan de "I am a Man" (yo soy un hombre)

- La manifestación pacífica: Es la más conocida de todas y consiste en congregar públicamente a las personas que estén en contra o a favor de algo o alguien, como hizo Martin Luther King en su "marcha sobre Washington" donde pronunció su discurso "Yo tengo un sueño".

- El bloqueo: Consiste en la interposición física usando el propio cuerpo (como en las protestas contra los convoys de residuos nucleares en Alemania) o mediante objetos (como en los taponamientos por Greenpeace de vertidos tóxicos); en todo caso evitando daños a las personas, y arriesgando solo la propia integridad.

- La no colaboración: Consiste en negarse a realizar cualquier acto solicitado por el violento.
Aunque la corriente mayoritaria de nuestra cultura no nos adiestra en estos métodos -y sí en el uso de la coerción violenta- no requieren una preparación mayor, pero si distinta a la que solemos conocer. En cualquier caso, la noviolencia apela al sentido de la coherencia entre fines y medios, y rechaza la acusación de utópica mediante la inversión de la prueba: lo utópico es pretender un mundo sin violencia mediante la violencia.

miércoles, 18 de mayo de 2011

PODER, GOBIERNO Y OTRAS HISTORIAS

Hace tiempo, mucho tiempo, para hacer política tenías que tener los recursos suficientes para poder dedicarte al bien común. Nadie pagaba por hacer algo que era una obligación inherente al ciudadano de la polis (ciudad).
Esto fue hace mucho, mucho tiempo, en Grecia. Allí surgió la palabra política que en su origen hacía referencia al ordenamiento de la polis, al ordenamiento de la ciudad. A Grecia también debemos el origen de la palabra democracia que significa el gobierno del pueblo.
Pero eso fue hace mucho tiempo y viendo la situación actual creo que muchos pensamos que la democracia es más una leyenda que un hecho real. Como las meigas, haberlas haylas, pero ¿dónde?.
Personalmente y es una opinión personal, creo que la situación actual se explica de una manera bastante simple. Dicen algunos historiadores que la democracia real existió en Grecia, en la época de Pericles pero que fue tan desastrosa la experiencia que se demostró que era impracticable. Y es cierto. Se intentó una democracia pura, se articularon los cauces necesarios para permitir que el pueblo ejecutase su gobierno y cuando digo pueblo, digo todos los ciudadanos de la polis ateniense (de esta categoría estaban excluidos los esclavos y otros segmentos sociales –MUJERES- que no eran considerados/as ciudadanos de la polis) y claro eso fue un caos. Y a partir de ahí comienza a sembrase el germen de un proceso que culmina en que el gobierno de la polis, de la ciudad, del estado cualquiera que sea su forma, del país, del imperio o de lo que sea, se ejerce a través de grupos que representan intereses de la población. Se supone que todo ciudadano se ve representado en alguno de estos grupos (¿????) y que todos estos grupos optan y participan del gobierno. Pero no es verdad, nunca es verdad, nunca puede ser verdad.
Voy a utilizar una metáfora simple, sencilla, una metáfora que se ha utilizado hasta la saciedad: la metáfora del pastel. Cuando el gobierno de un pueblo, el ordenamiento de un estado, la gestión pública, se convierte en un PASTEL que hay que dividir entre varios comensales, se produce un error de base. El gobierno de un pueblo no puede ser nunca considerado un pastel, un botín. NO. El gobierno de un pueblo debe ser considerado un DEBER pues las personas elegidas para ello deben asegurarse procurar tarta a los demás y no comérsela toda ellos. Y ahí tenemos a los distintos grupos políticos tratando de conseguir la tarta a cualquier precio en una frenética carrera hacia la sección de congelados en la que todo vale. Pero es que esa tarta, es nuestra.
La situación presente me causa auténtica vergüenza, pero más que vergüenza por lo que observo entre los que nos “gobiernan” y los que tratan de gobernarnos, siento estupor por nuestra falta de arrojo, de empuje y de ganas. Somos seres grises que transitamos en un camino del que no nos salimos. Nos da miedo salirnos, estamos cómodos quejándonos entre nosotros incapaces de reclamar un ápice de lo que nos pertenece.
La gente te dice que siente miedo de quejarse vayan a tomarla con ellos. Los/as padres/madres tenemos miedo de quejarnos en el cole de nuestros hijos/as, vayan a tomarle manía a nuestras criaturas. Tenemos miedo de exigir nuestros derechos, vayan a ¿qué?, les pregunto yo: ¿es que alguien va a llamar a tu puerta, te va a sacar de tu casa, te va a conducir a algún lugar oscuro y te va a pegar un tiro?.Eso, por desgracia, ha pasado demasiadas veces y se nos tendría que caer la cara de verguenza cuando decimos que tenemos miedo de quejarse. ¡Nosotros no sabemos lo que es pasar miedo!.
Que están gestionando nuestro dinero, nuestros recursos y que debemos empezar a exigir de una vez que hagan su trabajo y que lo hagan bien. Y que lo hagan atendiendo a sus ideologías como grupos, es decir, que si eres un gobierno de izquierdas es lógico que gobiernes defendiendo políticas sociales. Pero lo que totalmente indefendible es que utilicen sus ideología para enarbolarlas como cruz en la que sentenciar a los que no piensen como ellos. Porque por encima de todo, por encima de sus ideologías, cuando un grupo llega al poder (fijaos bien en la confusión de PODER Y GOBIERNO!!!!!! ) tiene la obligación de gobernar para todos y no para algunos.
Es triste observar las peleas para conquistar el gobierno. Es realmente triste, pues cuando surgió el concepto de política, al ciudadano griego no le hacía ninguna gracia abandonar sus quehaceres personales para tener que dedicarse al resto. Era un verdadero marrón y ahora es una auténtica lotería porque casi todos los que llegan al gobierno lo hacen con el único interés de beneficiarse, beneficiar a los suyos y si pueden joder al resto y sobre todo a los que ellos consideran el contrario. Y he dicho casi todos porque quiero pensar que todavía queda alguien, que pueda considerar que el gobierno público es un ejercicio de responsabilidad de tal calibre que de solo imaginarlo, asusta.
Cuando yo tenía diecisiete años y se acercaba el momento de votar por primera vez, mi padre mantuvo una interesante conversación conmigo:
- ¿Quién crees que debería gobernar? –me dijo.
Yo lo medité unos minutos y no vacilé en contestar:
- Quién tenga capacidad para hacerlo.
Recuerdo que mi padre se puso muy serio y me advirtió de los peligros de la tecnocracia. Y me volvió a preguntar:
- Tendrás que decidir: PP, PSOE o IU –me dijo.
Pero yo no me bajé de mi burra:
- Yo creo que para eso hay que formarse y debe gestionar los recursos del país quién tenga capacidad para eso y quién sepa.
Y sigo pensando lo mismo. Pero además ahora, muchos años después, le diría a mi padre que desde luego no debería gobernar quién tenga intereses personales y partidistas. No. Porque está claro que eso si es un peligro.
La plataforma DEMOCRACIA REAL abre un camino a la esperanza. Un camino alternativo a esta enorme calleja gris por la que todos transitamos con la cabeza baja; un camino que tenemos el deber de hacer grande. Yo creo que se lo debemos a aquellos que dieron sentido a la palabra política y a la palabra democracia. Palabras que se nos han quedado muy grandes y que se han convertido en una decadente representación de ellas mismas. Se lo debemos, nos lo debemos. Y sobre todo, tenemos el deber de conseguir que gobierno y poder no sean sinónimos.
Porque además no podemos olvidar que quién calla, otorga.

jueves, 28 de abril de 2011

EL CIRCO DE LAS MARIPOSAS

Quién realmente me conozca, sabe que siento verdadera admiración por las mariposas. Pero poco saben porqué. Esta es una de las razones. ¡Disfrutadlo!

sábado, 23 de abril de 2011

DANIEL, EL PRÍNCIPE QUE DIVIDIÓ EL CIELO


Hubo un tiempo en el que el sol y la luna rondaban el mismo cielo.

La tierra estaba llena de valientes que trataban de conseguir un lugar para dividir la luz de los dos astros, pues ningún día era claro y las noches eran demasiado luminosas.


Sol y luna peleaban todo el tiempo y cubrían la tierra con brumas hijas de sus disputas:

- ¡Sal de aquí, maldita bola de plata! -le decía el sol a la luna -no dejas que mis rayos cubran de luz el mundo y las cosechas jamás terminan de germinar.

- ¡Muévete de mi lado! -le decía la luna al sol- das tanto calor que terminarás por derretirme y además tu luz impide que me obedezcan las mareas y los lobos.


Y así se pasaban todo el día y la noche, pues ambas se confundían y terminaban por ser lo mismo.

Nadie recordaba el origen de este hecho, aunque los más mayores aún poseían la memoria del tiempo en que disfrutaban de los días soleados y las noches de luna llena.


Durante mucho tiempo, hombres valientes y mujeres decididas habían intentado convencer al sol y la luna para que dividiesen el cielo que compartían, pero no fue posible porque ninguno quería ceder.

- Si me voy yo primero ¿quién me dice que éste insensato me dejará volver? -decía la luna con su voz suave.

- Si yo me retiro antes que ella, con el enfado que tiene, lo cubriría todo con la oscuridad más espantosa y jamás volveríais a disfrutar de mis cálidos abrazos -contestaba el sol.


Y volvían a enzarzarse en una terrible pelea que se prolongaba durante un tiempo que resultaba infinito.


Al final, todos los reyes y reinas de ese mundo, decidieron enviar a sus ejércitos para tratar de buscar una solución al terrible problema, pero también fue en vano, pues ninguno consiguió el objetivo.


Pero en el reino más pequeño de aquel mundo, nació un príncipe y sus padres le llamaron Daniel.

Daniel era un niño con unos hermosos y grandes ojos negros que lo contemplaban todo: el correr del agua, el canto del viento, el sabor de los sentimientos y el sonido de todo aquello que la gente calla. Nada se escapaba a su ingenio pero Daniel no podía hablar. Sus padres llamaron a todos los médicos del mundo y luego a todos los sabios, pero nadie fue capaz de encontrar una explicación al mal del pequeño.

Todo el reino adoraba al pequeño príncipe. Pero los sabios del lugar, decidieron que el niño jamás podría reinar:

- ¿Un rey sin voz? -todos se miraban desconcertados - en ningún libro conocido se registra un hecho semejante. Un rey debe tener voz y su voz es ley. Un rey sin voz es un país sin ley, un país sin orden. Imposible.


La reina lloraba sin consuelo y miraba preocupada a su pequeño y Daniel sonreía a su madre como si ocultase un secreto que solo él conocía y que le hacía inmensamente feliz. Pero la reina, incapaz de hallar descanso, buscó en lo más recóndito del reino y encontró a una anciana que poseía toda la sabiduría contenida en el mundo y ella le dijo así:

- Majestad, el mal que aqueja a vuestro hijo se encuentra dentro de él. Y el pequeño príncipe se curará el día que consiga dividir el cielo en dos.


La reina regresó confusa a palacio y contó lo que le había dicho la anciana a su esposo el rey y al resto de la corte.

-Entonces, majestad, no hablará nunca. ¡Desistid! Este niño es incapaz de hablar -le contestó el primer ministro a la reina, que seguía llorando sin consuelo.

Daniel observaba apenado las lágrimas de su madre y sin pensárselo dos veces salió por la puerta trasera del castillo y se dirigió a la montaña más alta del país. Allí se sentó y comenzó a mirar al sol y la luna que seguían espalda contra espalda sin abandonar la mitad del cielo, un cielo que compartían.

Pasó mucho tiempo hasta que los dos astros se percataron de que un minúsculo e insignificante niño los observaba con unos inmensos ojos negros.

- ¡Eh, tú, niño! ¿Qué haces ahí? Llevas mirándonos mucho tiempo. ¿Qué quieres? - el sol se dirigió al niño, que esbozó una hermosa sonrisa, pero no le contestó.


- ¿Qué pasa, no tienes lengua? -la luna, curiosa, también trató de hablar con el pequeño, pero fue inútil.

- Ese niño me está poniendo nervioso -le dijo el sol a la luna.

- A mí también, además, va a resfriarse, lleva un buen rato sentado en el pico de esa montaña -la luna lanzó una mirada muy seria a Daniel, pero fue inútil.

- Querrá lo que todos -el sol se rió.

- Ya, dividir este cielo en dos, una parte para ti y otra para mi... pero si los hombres más valientes y las mujeres más decididas, si todos los ejércitos de este mundo lo han intentado y no han podido ¿qué le hace pensar que él solo va a poder? - la luna lanzó una carcajada llena de chispas.

- Un niño tan pequeño, tan minúsculo, tan insignificante...-el sol también se rió.


Pero no hubo manera. Daniel no articuló palabra ni se movió un solo milímetro del pico de la montaña.

- Está bien, se me ocurre algo -dijo la luna - Dinos lo que quieres y te lo concederemos,a cambio de que dejes de mirarnos y de que regreses a casa.

Daniel asintió de inmediato y sin pensárselo dos veces.

- Si, deben andar muy preocupados buscándote -el sol miró a la luna- pero Luna, este niño no puede hablar.

-Pero ha aceptado, así que si no es capaz de decirnos lo que quiere... tendrá que volver a su casa. Un trato es un trato -la luna rió ufana.

-Quiero que os dividáis el cielo -sol y luna se quedaron atónitos, el pequeño Daniel se había puesto en pie y hablaba con total claridad. -Quiero que uno duerma bajo el pico de esta montaña, mientras el otro ocupa la mitad del cielo.

- Pero .... ¡si tú no podías hablar! ¿Cómo lo has hecho? -la luna estaba sorprendida.

- Te lo diré luna, pero luego te irás a dormir, necesito que luzca el sol para llevarme de vuelta a casa... -Daniel se rió.

- E... está bien.

- Pues ha sido fácil. He ordenado a mi voz que saliese de mi garganta. Nunca antes de ahora había sentido la necesidad de hacerlo. Pero hoy lo he hecho para dividir este cielo y para ver a mis padres contentos.

Y así fue como en el cielo volvió a reinar el orden y cómo Daniel, el príncipe que dividió el cielo, recuperó el habla. Pues todos dieron por sentado que el milagro que había conseguido dividir el cielo entre el sol y la luna, había sido el mismo que le devolvió al pequeño el don de la palabra.

Y Daniel no sintió la necesidad de sacar a nadie de su error.

viernes, 8 de abril de 2011

SONATA

Mis manos te acarician. Será la última vez. Cerraré la tapa y luego vendrá el silencio y con el silencio, te habrás ido. Aún recuerdo nuestra primera vez, apenas tenía dos años, pero la profundidad de tu voz me atraía sin remedio. Sentada en las rodillas de mi padre, aprendí a tocarte de todas las maneras posibles. A veces con violencia, a veces suave como las olas que despejan una playa desierta. Las partituras carecían de importancia, solo me indicaban un camino a seguir, pero en sus pasos yo me perdía contigo. Mis manos arrancaban tu voz, mis manos conseguían que tu voz traspasase los límites de la caja negra que contenía tu alma. Los dos creábamos magia rompiendo el silencio que tanto nos hería. Nunca consentí separme de ti, aunque mil veces me propusieron cambiar de piano. No. No era igual. Soñaba contigo, te sentía llenándome por completo. Cuando me dijeron que esperaba un hijo, corrí rápido a compartir la noticia contigo. Y los dos tocamos una pieza de Chopin. La recuerdo, puedo notar la intensidad exacta con la que mis dedos se derrabaman por tus hermosas piezas blancas. Elegiste un nocturno para ese momento y yo la ejecuté llena de emoción. Se que te enfadaste por el tiempo que nos robó el pequeño Víctor. Mi pequeño. Los primeros meses apenas me separaba de él y cuando acudía a visitarte, el aire se llenaba de reproches. Y mis manos no eran capaces de arrancarte una sola nota. Tu voz se negaba a penetrar ese silencio que tanto me hería. Ese silencio con el que tú me castigabas. Víctor era un niño débil y las noches se diluían con la misma velocidad con la que crecía tu ira. Podía presentirla, intuirla. La sombra de tu dolor me acompañaba como sombra muda. Pero jamás pensé que fueses capaz de causarme un dolor tan profundo. Todas las noches sueño con ese momento. El momento, el instante en que me rompiste sin ninguna compasión. ¿Lo habías pensado?. Si. Seguro que lo meditaste durante todas las noches en que no fui tuya. Yo estaba dormida con Víctor que volvía a tener fiebre. Su cuerpo caliente se pegaba al mío, tratando de conseguir un poco de calma. Estaba medio dormida, pero tu voz me despertó al instante. Me llamabas rotundo con la fuerza de toda tu rabia. Me levanté sin dudarlo y dejé al pequeño llorando, confuso: "mamá... mamá", pero su voz se confundía en la noche que se llenaba con tu voz. Tu voz que me reclamaba llena de desprecio. Recorrí el pasillo que nos separaba. Mis piernas temblaban y cada paso que daba me dolía con la intensidad de todo el amor que te tenía. Y a medida que avanzaba, tu voz se iba perdiendo, se iba convirtiendo en la voz de otras manos. Tus teclas blancas respondían a otras caricias que no eran las mías y a través de la rendija de esa maldita puerta, pude comprobar como te entregabas generoso a otros deseos que no eran los míos. No recuerdo la cara de la mujer que te tocaba, como si siempre le hubieses pertenecido. Me senté tras la puerta y te escuché. Escuché esa voz que ya no me pertenecía. Dicen que Víctor me llamaba desesperado, que lloró y que antes de morir consumido por la fiebre suplicó mi presencia. Pero yo no lo escuché porque tu voz me llenaba por completo. Y ahora cierro tu tapa. Porque he comprendido que hay sonidos que duelen mucho más que el silencio.