
También echo de menos los campos gallegos llenos de flores (creo que mi abuela las llamaba campanillas). El frío, el cielo nublado, el olor a humedad, el verde, el sonido de la lluvia...
Será porque presiento un cambio o porque llevo varios días haciendo teatro en verso, teatro que me recuerda a esos corrales castellanos. Será porque llevo meses tratando de peregrinar a Santiago y más que eso, de andar por los campos gallegos, de volver a sentir la humedad en mi cuerpo. Será porque a veces me canso de escuchar eso de: "tú no eres de aquí" y más aún de sentirlo. Será por todo eso que siento nostalgia de mi tierra (morriña en galego).
O simplemente porque hoy, leyendo la reflexión de mi amigo he comprendido perfectamente el paraíso que él describe: un lugar en el que te sientas libre, feliz, seguro. Y yo me siento así en mi tierra. En mi casa.
De vuelta a casa: "Nunca un cielo ha vuelto a ser tan azul y tan infinito como el de aquella tarde. Nunca. Recorro con placer ese recuerdo del instante en que me sentí en casa. Y fue una tarde de verano, tumbada boca arriba, mirando el

Mi memoria me devuelve ese momento entre los trigales, tumbada sobre el suelo castellano, mirando un cielo azul infinito, acariciada por los rayos de un sol que nunca me hizo daño. Es curioso, porque el sol de aquí siempre me abrasa. Debía tener seis años o quizás menos, pero me sentí en mi casa. Reina de un mundo lleno de nubes que me mostraban que nada dura siempre y que los cambios son transformaciones, nunca finales.
Llevo unas tres semanas con una idea instalada en mi cabeza. Surgió de repente en mi

Tras unos minutos en los que solo deseaba cruzar medio país y alcanzar mi tierra, acudió a mi la calma. Pero ahora, no consigo quitarme de la cabeza ese sentimiento de seguridad que me invade cada vez que piso en mi memoria el suelo que me vio nacer.
No creo en dios, pero si creo en el destino. O quizás en las casualidades. Pero hay momentos

Quiero sentir que pertenezco a algún lugar y que ese lugar me pertenece. Abrir las puertas y sentir que me invade un olor conocido. Escuchar una voz que me haga sentir segura. Quiero que mi abuela me cuente todas las historias que he olvidado. Mirar desde el corral la ventana del sobrao en el que se hacían los quesos. Invadirme de los sonidos de la madrugada y que el amanecer me recuerde que en verano existen lugares en los que se duerme con manta. Quiero contemplar los nidos de cigüeñas sobre los campanarios.
Quiero volver a ese lugar en el que soy la reina de un país de nubes.
Ahora más que nunca quiero volver a mi casa. "
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