Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

viernes, 17 de julio de 2009

Ya llegó el verano....


... y las vacaciones.
Así empezaba una inocente cancioncilla infantil que siempre que llegan estas fechas me viene a la memoria.
Llegas a la playa y miles de sombrillas te reciben furiosas, como árboles recién plantados que luchan por hacerse lugar en un bosque demasiado poblado.
Cuando consigues hacerte un lugar y plantar tu arbustillo, disfrutas de dos o tal vez cinco minutos de tranquilidad. En tu cabeza resuena el estribillo de la dichosa cancioncilla: ya llegó el verano y las vacaciones... paciencia, paciencia.
Comienzas a observar a tu alrededor; independientemente de la organización social que elijan (ya sean parejas o familias) todas las personas tienen en común que tardan más tiempo en sacar y colocar las cosas que traen para disfrutar un rato de playa, que en disfrutar del descanso en sí. Primero hay que colocar la sombrilla, eso si no se deciden a plantificar una especie de tienda de campaña para guarecerse (dicen) del sol y el viento. Yo sospecho que obedece a un irrefrenable impulso de colonizar tierras desconocidas. Y tú sigues repitiendo lo de: ya llegó el verano y las vacaciones...
Luego están las bolsas a lo Mary Poppins de la que surgen esterillas, toallas, pareo para ir de la sombrilla a la orilla del mar, cremas bronceadoras, cremas protectoras, ropa para cambiarse, zapatos para el agua, um libro, un par de revistas, gafas de sol, sombreros, mini ventiladores y muchos otros artilugios que de manera incomprensible han sido portados en la bolsa en cuestión....ya llegó el verano y las vacaciones....
Luego está la nevera con la típica tortilla, bocadillos, ensaladas, frutas, bebidas varias (cerveza y tinto de verano que no falten) y claro, para colocar todas estas cosas hace falta una mesa, sillas a juego y mantelito vayamos a ensuciar la mesa, que la arena de la playa es otra cosa. Total, hoy en día todo es biodegradable (deben pensar las personas en cuestión).... ya llegó el verano y las vacaciones...
Si vas coon niños las cosas se complican aún mucho más. Sillita, sillita de playa, una piscinita para que el nene o la nena puedan disfrutar del agua de la playa, juguetes varios... en fin que en este caso además del coche suele hacer falta un remolque para transportar todo lo necesario... ya llegó el verano y las vacaciones... maldita cancioncilla!!
Los que van a pasar el día llegan, husmean el territorio y cuando consiguen colocar todo lo que han traído es la hora de comer. Comen, recogen y claro, cuando se quieren dar cuenta llega la hora de darse la vuelta.
Los que van para pasar una temporada al tercer día de cumplir con esta tediosa y cansada rutina, se quedan el camping, piso, hotelito o similar y descansan de esta locura.
Y todo esto para tirarse al sol, como hacen los perros, remolonear un rato y descansar. En fin que...ya llegó el verano y las vacaciones....

miércoles, 8 de julio de 2009

Estrellas errantes

Las hay que pasean distraidas y que luego se congelan en un lugar determinado, como por casualidad. Son ese tipo de estrellas que siempre están cuando miras al cielo.
Son las estrellas que nos vigilan silenciosas, pero constantes.
Así que aquí dejo esto, para tod@s los que hemos nacido bajo el signo de una estrella errante... Y sobre todo para Cris, porque sé que esta canción le encanta.

sábado, 4 de julio de 2009

Mariposas


La cabeza de mi niña está llena de mariposas.
Su cabeza posee la fuerza de todas las mariposas rompiendo el aire.
Rompe el aire, sube arriba, contempla todo, comprende todo, toca todo con el susurro de las alas de las mariposas.
Todos se sumergen en el silencio cuando mi niña despliega sus alas.
Todos miran, todos callan, todos perciben la magia de un ser que no es como los otros.
Y rinden al suelo sus rodillas hechizados por el aleteo mudo de sus alas.
Rompe el aire, surca el cielo, llega lejos, muy lejos, tan lejos que a veces se pierde.
Rompe el aire, sus alas rompen el aire, lo hacen girones y mi niña se pierde, se pierde hasta que se hace inalcanzable.
La cabeza de mi niña es frágil, como las alas de las mariposas.
Y a veces, cuando se pierde en el cielo de sus tormentos, cuando su cabeza no puede parar de batirse contra el aire, mi niña se va y ya no me deja alcanzarla.
Es como si al querer acariciarla yo rompiera sus alas de mariposa.
Todos miran, todos callan, engullen a mi mariposa, porque todos son lobos con piel de cordero.
Y se rompe, se rompe contra el aire, se hace pequeña, se oculta y se escapa.
La cabeza de mi niña posee la fuerza y la fragilidad de todas las mariposas.
A veces me acaricia con sus alas y a veces no me deja tocarla.
Entona un vuelo roto que me rompe el alma porque mi niña se convierte en mariposa y yo no sé volar.
Y se va, se va dónde yo no puedo alcanzarla.
Si supieras qué a solas me siento con mi rabia, no te marcharías lejos.
Porque mi niña es fuerte y frágil. Como las alas de muchas mariposas.


sábado, 27 de junio de 2009

La hora de los necios


Ha llegado.
Y cuanto más necio sea uno, mejor. Hoy en día la necedad, la poca inteligencia y la simpleza son valores al alza.
Para determinadas cosas se considera un plus. Que uno es necio (léase, tonto) pues mejor que mejor. En determinados asuntos la falta de astucia se utiliza para vocear lo que los listos jamás dirían. Y ellos (los listos) permanecen agazapados, ocultos, esperando mientras los poco inteligentes allanan el árido terreno de decir las cosas que incomodan.
Y los necios se convierten en un instrumento a través del cual los listos dicen lo que nunca se atreverían a decir. ¿Quién utiliza a quién en este juego?. Pues es difícil decirlo. Y más aún, lo terrible de esta situación es que cuando uno se deja utilizar, antes o después pide su recompensa, su pago y cuando esto sucede lo listos deben saldar su cuenta y en esta vida no hay nada más triste que deberle algo a un tonto.
Y voy más allá. Porque tomando prestado el título de la novela "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole ¿y si realmente existiese una conjura de todos los necios para que los listos creyesen que lo son y fuese todo al contrario?. Realmente perturbador.

domingo, 21 de junio de 2009

Ella tiene...

Debo confesar que me encanta esta canción.
Ahí la dejo. Pues "ella gobernaba a los sapos del bosque pequeño y a todas las lagartijas de idaho y a todos los grillos que han integrado el coro de los arbusto de buffalo; ella dijo ser una tipa mágica y que podía tirar el tarot como los dioses y, sin dudarlo, agregó que ella era alguien que yo debía conocer".

miércoles, 17 de junio de 2009

El pájaro Tiaré

En el reino de Lis hace ya mucho tiempo existió un hermoso pájaro de hermosos colores, era un pájaro mágico pues decían que poseía un extraño don sin que se supiera en que consistía. Rojas eran las plumas de su cabeza, como el fuego. Azul su cuerpo como las aguas transparentes de los ríos de Lis y sus alas eran de un verde intenso como los árboles jóvenes de los bosques. Y este pájaro, llamado Tiaré vivía libre surcando los aires contemplándolo todo desde las alturas. Pero quiso la mala suerte que le diera caza un hombre despiadado y Tiaré se vió privado de su libertad. El hombre lo encerró en una hermosa jaula a la espera de que el pájaro le revelara sus poderes pero Tiaré suspiraba cada día de su cautiverio deseoso de volver a alcanzar su libertad. El lamento del pájaro era tan profundo que todo Lis quedó sumido en la más absoluta tristeza. Pero aquel hombre tenía una hija que conmovida por la tristeza del pájaro pasaba los días a su lado contándole hermosas historias y cantándole las más tiernas canciones para entretenerle. Aún así Tiaré no encontraba consuelo y un día se dirigió a la niña con las siguientes palabras: “he pensado profundamente y creo que si mi hicieras un favor podría sentirme un poco menos triste.” La niña asintió a su petición y le dijo que todo lo que le pidiera ella lo haría con tal de verle feliz. “Entonces, debes arrancarme un pluma y lanzarla al aire para que sea libre, para que surque el cielo tal y como yo lo hacía, de esa manera yo me sentiré mejor”. La niña se asustó ante tal petición pero como lo había prometido arrancó a Tiaré una pluma de su cuerpo. El pájaro recobró milagrosamente la alegría pues la pluma arrancada de su ala le susurró a través del viento los prodigios que veía al volar libre de ataduras y jaulas. Pero a los pocos días volvió a sentirse mal y la única solución que encontraron el pájaro y a niña fue seguir liberando una a una las plumas de Tiaré. Un buen día cuando el hombre despiadado entró a contemplar a su hermoso pájaro se encontró en su lugar a un ser desvalido y desnudo pues Tiaré se había quedado sin su plumaje. Extrañado y confuso el hombre abrió la jaula, pero el pájaro no pudo volar y sin temblarle el pulso el hombre le dio muerte. La hija enfermó de dolor y cuando consultaron a los sabios del lugar el más anciano de ellos le dijo al hombre: “debéis conseguir tres plumas: una roja como el fuego, una azul como el mar y otra verde como los árboles jóvenes. Y esas plumas deben provenir del mismo pájaro: Tiaré, el señor del cielo”. El hombre loco de dolor al comprender lo grave de su osadía se perdió sumido en su delirio en las tierras de nuestro reino y nunca más se supo de él. Pero aquella misma noche llegaron a aquel lugar unas extrañas noticias pues por toda la tierra de Lis habían surgido unos extraños nacimientos de una roca negra, tan negra como quedó el cuerpo de Tiaré al desprenderse de su plumaje. Y el viento que sopla del norte le contó a la niña enferma que la roca provenía de las plumas de Tiaré y allí dónde estas habían llegado surgió en su recuerdo la roca negra, roca hija del fuego, del agua y del verde de los árboles. Y el mismo viento le susurró que bajo un manantial de agua yacían las redondas piedras negras, piedras que eran el alma del pájaro y que debían permanecer allí en recuerdo de su cautiverio. Y esas rocas, esas perlas negras que descansaban bajo el manantial serían su cura. Y sin dudarlo la niña fue a ellas y nada más tocarlas se curó. Y esa piedra milagrosa es la que lucen las princesas del Reino de Lis hasta el momento en que son llamadas a ser la esposa del rey y cuenta la leyenda que solo aquella princesa que logre liberar el alma de Tiaré de la piedra negra, será capaz de reinar”.

martes, 9 de junio de 2009

Un cuento



Hace mucho, mucho tiempo, cuando el sol y la luna compartían el mismo cielo existió en un reino lejano una hermosa mujer llamada Maelia. Dicen que su hermosura no era comparable con ningún otro ser de la naturaleza y por eso no es de extrañar que el rey de los lobos ,que por entonces moraban en las tierras al igual que los hombres, quedara prendado de la belleza de Maelia. Pero ella, como es natural, se desposó con un hombre y este hombre le dió una hija. Pero cuando la niña cumplió cinco años, el rey de los lobos encontró el hogar de Maelia; enfermo de amor y dominado por los celos el rey dió muerte al hombre y se llevó a la hija de Maelia.Se llevó a la niña a través de todo el reino y Maelia los siguió consumida por la rabia, la pena y la desesperación. El rey decidió ocultar a la pequeña en las tierras del sur que por aquel entonces constituían el límite natural del reino ya que no había muralla ni bosque. Pero la ocultó tan bien que a él mismo se le olvidó el lugar exacto. Maelia recorrió esas tierras palmo a palmo y a medida que pasaban los días crecía su tristeza y su desesperación. Las lágrimas brotaban de sus ojos con la fuerza que sólo posee el amor más infinito y puro. Y por cada lágrima derramada surgió en la tierra un hermoso árbol que al correr de los años se transformó en un enigmático y tupido bosque, un bosque surgido del amor más puro y la tristeza más profunda. En las lindes de ese bosque quedó atrapado el rey de los lobos muerto en vida a sabiendas de que Maelia jamás le perdonaría.
Y dice la leyenda que Maelia sigue vagando por el bosque, buscando a su hija perdida y que el rey de los lobos la busca en los límites conservando la esperanza del perdón de Maelia.