Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

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lunes, 17 de enero de 2011

MARIPOSAS

Lo he decidido.
De esta semana no pasa.
Voy a tatuarme una mariposa en la espalda, justo en el hombro izquierdo.
Me gustan las mariposas, para mi simbolizan la fragilidad y la fortaleza. Parece que les cuesta elevarse, parece que les cuesta batirse contra el aire que amenaza con romper su vuelo. Pero ellas no dudan en seguir avanzando siempre hacia arriba.
La mariposa simboliza los sueños, los deseos y las ilusiones en un mundo que amenaza con romperlos a cada instante.
Y ese ser tan pequeño e indefenso, sigue luchando, sin importarle que lo que le rodea sea brisa o vendaval. Es un ser valiente que lucha en un mundo oscuro.
La mariposa, cada vez que mueve sus alas, regala luz. Y yo quiero bañarme de ella.
¡Mira! volando como si le fuese la vida en ello, la mariposa parece que nos reta llena de razones: ¿por qué no te atreves a ser feliz?. ¿Por qué te empeñas en quedarte en ese suelo lleno de sombras, lleno de oscuro, lleno de todo lo malo que ofrece ese mundo frío? ¿Por qué condenas a tu alma a una existencia llena de amarguras?.
Vuela, vuela alto, vuela aunque te cueste.
La primera vez que mueves las alas, el esfuerzo es grande, para que negarlo. Pero luego te vas bañando de luz, de esa luz que te calienta los sentidos, que te recuerda que este mundo puede ser un lugar hermoso.
Hay quién trata de cazar mariposas, de encerrarlas en una red, como si de esta manera pudiesen obtener algo de vuelo que acaban de interrumpir. ¡Insensatos!
Luego, las encierran muertas en libros gigantescos, les ponen nombres y las clasifican pero... ¿acaso pueden contenerse los sueños? ¿se puede poner nombre a los sentimientos e ilusiones? ¿se puede atar lo que es libre? y muerta la mariposa su luz ya no baña este mundo oscuro, que vuelve a ser frío, que vuelve a carecer de colores.
Voy a tatuarme una mariposa, en el hombro izquierdo.
Para recordarme que voy a seguir volando, luchando contra todos los vientos que traten de romper mi vuelo. Porque yo quiero bañarme de la luz de todos los sentidos de este mundo que la gente se empeña en hacer frio. Porque yo soy libre.

sábado, 4 de julio de 2009

Mariposas


La cabeza de mi niña está llena de mariposas.
Su cabeza posee la fuerza de todas las mariposas rompiendo el aire.
Rompe el aire, sube arriba, contempla todo, comprende todo, toca todo con el susurro de las alas de las mariposas.
Todos se sumergen en el silencio cuando mi niña despliega sus alas.
Todos miran, todos callan, todos perciben la magia de un ser que no es como los otros.
Y rinden al suelo sus rodillas hechizados por el aleteo mudo de sus alas.
Rompe el aire, surca el cielo, llega lejos, muy lejos, tan lejos que a veces se pierde.
Rompe el aire, sus alas rompen el aire, lo hacen girones y mi niña se pierde, se pierde hasta que se hace inalcanzable.
La cabeza de mi niña es frágil, como las alas de las mariposas.
Y a veces, cuando se pierde en el cielo de sus tormentos, cuando su cabeza no puede parar de batirse contra el aire, mi niña se va y ya no me deja alcanzarla.
Es como si al querer acariciarla yo rompiera sus alas de mariposa.
Todos miran, todos callan, engullen a mi mariposa, porque todos son lobos con piel de cordero.
Y se rompe, se rompe contra el aire, se hace pequeña, se oculta y se escapa.
La cabeza de mi niña posee la fuerza y la fragilidad de todas las mariposas.
A veces me acaricia con sus alas y a veces no me deja tocarla.
Entona un vuelo roto que me rompe el alma porque mi niña se convierte en mariposa y yo no sé volar.
Y se va, se va dónde yo no puedo alcanzarla.
Si supieras qué a solas me siento con mi rabia, no te marcharías lejos.
Porque mi niña es fuerte y frágil. Como las alas de muchas mariposas.