Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

miércoles, 15 de abril de 2009

Generación X

La generación "cajón de sastre".
Con este término se conoce a los que nacimos durante los setenta, y vivimos nuestra adolescencia durante los ochenta o principios de los noventa.
Parece como si el término quisiese abarcarlo todo sin definir a ciencia cierta nada. Somos l@s chic@s traviesos, nacidos o criados bajo las alas de una recién estrenada democracia.
Chic@s mal@s "enganchados" por encima de todo a la coca cola (entendida esta no como una bebida, sino como un estado mental, como una cultura con todas sus consecuencias).
Transgresores, maleducados, descreidos y apáticos, la generación X hemos recibido todos estos apelativos sin que se nos despeinaran los flequillos, primero permanentados posteriormente a lo grunge total.
Niñ@s rebeldes a los que casi nadie reconoce el mérito de haber "tragado" con todo, ávidos de las imágenes, de la información que nos invadía a raudales y que nosotros bebíamos con las ansias de llegar a parecernos primero a Laura Ingalls y luego al príncipe de Bel Air.
¿Y qué se podría esperar de una generación que ha tenido que lidiar con la paradoja de crecer teniendo como referente a la Bruja Avería de un lado y a Espinete de otro?
Mientras en nuestros oídos resonaban los acordes del célebre "Vamos a la cama", Nirvana y todos los que le precedieron y siguieron nos susurraban diversas formas para irnos a "dormir".
Es difícil, muy difícil elegir un himno para nuestra generación. Haciendo honor a nuestro nombre, las propuestas serán tan variadas como la duda que genera la equis.
Yo me quedo con Bittersweet Symphony, de The Verve. Es del ´97 pero para mi gusto resume bastante bien lo que significa nuestra generación....

sábado, 4 de abril de 2009

Gracias

Estoy cansada, pero feliz.
Llevo muchas semanas trabajando codo con codo con mis compañeros y compañeras de asociación para conseguir sacar adelante el I Certamen Literario y de Ilustración para niños y niñas de educación primaria de mi municipio, Albolote.
Había días en que me acostaba pensando si valdría la pena, si la cosa iba a salir... y ayer, cuando fuimos a recoger los trabajos, casi se me saltan las lágrimas.
Trabajos, muchos trabajos de niños y niñas, escribiendo y dibujando sobre su pueblo, sobre sus monumentos, la radio, los parques, todo a través de esa visión tan particular, tan nítida, tan clara, esa visión que los adultos vamos perdiendo a través de los años y las rutinas.
Solo puedo sentirme agradecida con todo el que ha participado en el proyecto, los colegios, los equipos directivos y docentes y sobre todos los niños y las niñas del pueblo.
A ellos que nos han regalado letras preciosas, dibujos cargados de magia y sueños, a todos y cada uno de ellos que nos han hecho a nosotros ganadores del mejor de los premios. Gracias.

sábado, 7 de marzo de 2009

El no día de la mujer trabajadora

Porque espero sinceramente que llegue el dia en que no tengamos que celebrar ni dedicar un día. Que no tengamos que "regalar" días para que no duelan tanto las injusticias. Para que se olviden y se hagan un poquito más silenciosas.
Festejamos un día, el día de la mujer trabajadora y así los otros 364 no nos pica tanto la conciencia.

Decir mujer es decir mujer trabajadora. Ser mujer ha supuesto y supone estar sentenciada a trabajar limpiando, ordenando, disponiendo, cocinando, criando y cuidando a todos y cada uno de los miembros de la familia. Y hoy en día parece que debemos "dar las gracias " porque además "se nos permite" trabajar fuera de casa.

Nacer mujer supone trabajar para superar desigualdades en todos los órdenes de la vida.

En una sociedad tan evolucionada, tan desvinculada de las exigencias biológicas tenemos que seguir escuchando que ciertas obligaciones nos pertenecen por "naturaleza". Empieza a hartar este discurso que se recita como oración marchita y rancia.

Perto todo llegará y yo espero que mis hijos no tengan que festejar nunca la desigualdad y la injusticia.

Y espero ver el día en que con orgullo pueda decir de mis hijas que son mujeres, trabajadoras y sobre todo que son iguales.

jueves, 29 de enero de 2009

Paz

Hoy parece un insulto hablar de paz.
Se ha perdido su sentido y a veces me da la tremenda sensación de que la utilizamos como una marca más, pervirtiendo su sentido, olvidando su origen. Es una palabra de uso obligado, la enseñamos, la celebramos, la utilizamos hasta saciar el hambre de nuestra mala conciencia pero no la practicamos.
Medio mundo muere asolado por las guerras. Medio mundo celebra el día de la paz. ¿No es trágico?
La paz son letras, canciones, dibujos y un día más que celebrar en esta parte del mundo que la disfruta con una normalidad que a veces da rabia. La paz es una necesidad, una ilusión, una meta inalcanzable un sueño para todos los niños y niñas, los hombres y las mujeres de esa parte del mundo que padece la guerra.
Y creo que en esta vida loca, que en este mundo ilógico, la paz debería ser un derecho universal, no un lujo al alcance de unos pocos.

lunes, 19 de enero de 2009

El tango de las verguenzas

Cuando me cuentan algo que me da mucha verguenza ajena, imagino la situación aderezada con una canción de fondo y, no me preguntéis porqué, suelo soñar un tango. Un tango amargo, el tango de las verguenzas.
Un tango que todos y todas hemos bailado y del que generalmente deseamos olvidar los pasos que lo hilvanan dándole ese sentido ácido y real tan característico del tango arrastrado.
Y creedme, cuando un grupo de personas se juntan para despellejar a otra con el único interés de hundirla, de echarla, de arrinconarla para ocupar el lugar que deja, yo les diría: a bailar, a bailar el tango de las verguenzas, a bailarlo para librarse de tan poco sentido de la ética y de la humanidad, a danzarlo para caer exhaustos, rendidos, en busca de un poco de la dignidad que han perdido, a ver si con suerte la encuentran por el suelo.
A los que no entendáis el sentido de mis palabras os pido el esfuerzo de aplicarlas a alguna situación de vuestras vidas aunque espero de corazón que no tengáis muchos episodios que precisen de la banda sonora del tango de las verguenzas.

martes, 13 de enero de 2009

El largo camino gris

Algunas veces me da la sensación de nadar contracorriente. Me siento rara, extraña, como si mirase el mundo desde fuera, desde una perspectiva diferente.
Creo sinceramente en la posibilidad de cambiar las cosas, de mejorarlas, pero observo a mi alrededor una apatía tan generalizada que asusta. A mí me da miedo constatar la pasividad de la gente, el "¿para qué vamos a hacer nada?", la fragilidad de las intenciones y la total falta de ganas de mejorar lo que nos rodea.
Tal vez sea el cansancio, la pereza o que simplemente nos convertimos en ese cómplice silencioso que consiente porque sabiendo que las cosas están mal se calla, no dice nada, no hace nada. Nos limitamos a andar por el camino de la resignación, camino gris pero sencillo.
De vez en cuando, al terminar el día, me siento rara, extraña, mirando el mundo desde fuera y me gusta recordarme a mí misma que creo sinceramente que las cosas pueden cambiar, pueden ser mejores y que tenemos la obligación de intentarlo.

domingo, 4 de enero de 2009

Navidad



La navidad se ha convertido en una especie de carrera jalonada por miles y millones de cenas, festejos y copas. Es la pasarela idónea para alardear de todo lo que se tiene y de todo lo que no se carece.

Las buenas intenciones, que nunca faltan, se sacian con algún que otro buen acto que consigue relajar nuestra falta total de conciencia. Pero en navidad creemos que poseemos conciencia, creemos que somos buenos y se nos salta la lágrima fácil cuando vemos por la tele toda la desdicha, tragedia, pobreza, hambre y desesperación. Cuando estas imágenes consiguen conmovernos entonces pensamos que somos buenos y gozamos de un instante de respiro, de coger aire para seguir compitiendo en la carrera de las fiestas, los regalos inútiles, el derroche por el derroche y el "a ver quién pone más comida" en las tradicionales fiestas del despilfarro y la gula.

Que nadie se engañe, las teles disfrutan poniéndonos esas imágenes de "lo peor" del año, verdaderas tragedias humanas que nos muestran con toda clase de detalle y con una extraña e irónica perversidad definida por mostrar el escenario más macabro mientras el televidente se atiborra como un cerdo. Y cuanta más tremenda es la realidad tamizada por la pantalla de nuestro televisor, más y más audiencia tiene el programa en cuestión.

En fin, navidad, dulce navidad.