Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

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sábado, 7 de marzo de 2009

El no día de la mujer trabajadora

Porque espero sinceramente que llegue el dia en que no tengamos que celebrar ni dedicar un día. Que no tengamos que "regalar" días para que no duelan tanto las injusticias. Para que se olviden y se hagan un poquito más silenciosas.
Festejamos un día, el día de la mujer trabajadora y así los otros 364 no nos pica tanto la conciencia.

Decir mujer es decir mujer trabajadora. Ser mujer ha supuesto y supone estar sentenciada a trabajar limpiando, ordenando, disponiendo, cocinando, criando y cuidando a todos y cada uno de los miembros de la familia. Y hoy en día parece que debemos "dar las gracias " porque además "se nos permite" trabajar fuera de casa.

Nacer mujer supone trabajar para superar desigualdades en todos los órdenes de la vida.

En una sociedad tan evolucionada, tan desvinculada de las exigencias biológicas tenemos que seguir escuchando que ciertas obligaciones nos pertenecen por "naturaleza". Empieza a hartar este discurso que se recita como oración marchita y rancia.

Perto todo llegará y yo espero que mis hijos no tengan que festejar nunca la desigualdad y la injusticia.

Y espero ver el día en que con orgullo pueda decir de mis hijas que son mujeres, trabajadoras y sobre todo que son iguales.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Existe un país


Existe un país, un país lejano, un país sin nombre porque no pertenece a nadie.
En este país no hay diferencias, todas y todos son iguales.. Todas y todos tienen derecho a la educación, a la asistencia sanitaria, a un plato de comida, a trabajar, a una vivienda, a vestir dignamente, a pasear sin miedos, sin distintivos, sin ataduras;
Las casas no son territorio privado de nadie, en ellas las decisiones se toman en común, no se ejerce ninguna violencia, porque las mujeres y los hombres son personas, no son objetos. En este país las palabras hirientes no existen, no se nombran, no se piensan, no tienen cabida. Ni existen términos que conviertan a los seres en cosas o que les pongan precio. Porque mujeres y hombres son libres, son iguales, son dueños de sus ideas y de sus vidas.
Es un país en el que la participación, la representación, y el gobierno no tienen género, no tienen dueño. En esta tierra decir mujer o decir hombre es describir pero no señalar a nadie. Las ideas pertenecen a quién las piensa y les da forma, no son patrimonio de un sexo. Y en este país, el poder sobre las personas es una práctica desconocida.
Es la patria de las personas que se miran en el espejo de la igualdad. Es el lugar de los seres que no creen en el sometimiento. Es una tierra en la que nunca falta espacio.
Es un país lejano, muy lejano. Un país que debemos alcanzar para que lo hereden nuestras hijas y nuestros hijos, un país en el que jamás se alzará una mano que cause miedo, que someta, que veje o que prohiba.
Para llegar a él tenemos que andar un largo camino. Es un viaje no exento de riesgo y peligro. Muchas mujeres lo han emprendido y algunas de ellas no lo podrán terminar jamás. Ellas nunca alcanzarán este país sin fronteras, ellas han sido víctimas del muro de la violencia machista, del miedo, de la inseguridad, de la intolerancia. Pero el resto tenemos la posibilidad de seguir andando, tenemos el deber de recorrer el camino.
Existe un país, un país lejano, un país cuya bandera es la igualdad.