Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

sábado, 7 de marzo de 2009

El no día de la mujer trabajadora

Porque espero sinceramente que llegue el dia en que no tengamos que celebrar ni dedicar un día. Que no tengamos que "regalar" días para que no duelan tanto las injusticias. Para que se olviden y se hagan un poquito más silenciosas.
Festejamos un día, el día de la mujer trabajadora y así los otros 364 no nos pica tanto la conciencia.

Decir mujer es decir mujer trabajadora. Ser mujer ha supuesto y supone estar sentenciada a trabajar limpiando, ordenando, disponiendo, cocinando, criando y cuidando a todos y cada uno de los miembros de la familia. Y hoy en día parece que debemos "dar las gracias " porque además "se nos permite" trabajar fuera de casa.

Nacer mujer supone trabajar para superar desigualdades en todos los órdenes de la vida.

En una sociedad tan evolucionada, tan desvinculada de las exigencias biológicas tenemos que seguir escuchando que ciertas obligaciones nos pertenecen por "naturaleza". Empieza a hartar este discurso que se recita como oración marchita y rancia.

Perto todo llegará y yo espero que mis hijos no tengan que festejar nunca la desigualdad y la injusticia.

Y espero ver el día en que con orgullo pueda decir de mis hijas que son mujeres, trabajadoras y sobre todo que son iguales.

jueves, 29 de enero de 2009

Paz

Hoy parece un insulto hablar de paz.
Se ha perdido su sentido y a veces me da la tremenda sensación de que la utilizamos como una marca más, pervirtiendo su sentido, olvidando su origen. Es una palabra de uso obligado, la enseñamos, la celebramos, la utilizamos hasta saciar el hambre de nuestra mala conciencia pero no la practicamos.
Medio mundo muere asolado por las guerras. Medio mundo celebra el día de la paz. ¿No es trágico?
La paz son letras, canciones, dibujos y un día más que celebrar en esta parte del mundo que la disfruta con una normalidad que a veces da rabia. La paz es una necesidad, una ilusión, una meta inalcanzable un sueño para todos los niños y niñas, los hombres y las mujeres de esa parte del mundo que padece la guerra.
Y creo que en esta vida loca, que en este mundo ilógico, la paz debería ser un derecho universal, no un lujo al alcance de unos pocos.

lunes, 19 de enero de 2009

El tango de las verguenzas

Cuando me cuentan algo que me da mucha verguenza ajena, imagino la situación aderezada con una canción de fondo y, no me preguntéis porqué, suelo soñar un tango. Un tango amargo, el tango de las verguenzas.
Un tango que todos y todas hemos bailado y del que generalmente deseamos olvidar los pasos que lo hilvanan dándole ese sentido ácido y real tan característico del tango arrastrado.
Y creedme, cuando un grupo de personas se juntan para despellejar a otra con el único interés de hundirla, de echarla, de arrinconarla para ocupar el lugar que deja, yo les diría: a bailar, a bailar el tango de las verguenzas, a bailarlo para librarse de tan poco sentido de la ética y de la humanidad, a danzarlo para caer exhaustos, rendidos, en busca de un poco de la dignidad que han perdido, a ver si con suerte la encuentran por el suelo.
A los que no entendáis el sentido de mis palabras os pido el esfuerzo de aplicarlas a alguna situación de vuestras vidas aunque espero de corazón que no tengáis muchos episodios que precisen de la banda sonora del tango de las verguenzas.

martes, 13 de enero de 2009

El largo camino gris

Algunas veces me da la sensación de nadar contracorriente. Me siento rara, extraña, como si mirase el mundo desde fuera, desde una perspectiva diferente.
Creo sinceramente en la posibilidad de cambiar las cosas, de mejorarlas, pero observo a mi alrededor una apatía tan generalizada que asusta. A mí me da miedo constatar la pasividad de la gente, el "¿para qué vamos a hacer nada?", la fragilidad de las intenciones y la total falta de ganas de mejorar lo que nos rodea.
Tal vez sea el cansancio, la pereza o que simplemente nos convertimos en ese cómplice silencioso que consiente porque sabiendo que las cosas están mal se calla, no dice nada, no hace nada. Nos limitamos a andar por el camino de la resignación, camino gris pero sencillo.
De vez en cuando, al terminar el día, me siento rara, extraña, mirando el mundo desde fuera y me gusta recordarme a mí misma que creo sinceramente que las cosas pueden cambiar, pueden ser mejores y que tenemos la obligación de intentarlo.

domingo, 4 de enero de 2009

Navidad



La navidad se ha convertido en una especie de carrera jalonada por miles y millones de cenas, festejos y copas. Es la pasarela idónea para alardear de todo lo que se tiene y de todo lo que no se carece.

Las buenas intenciones, que nunca faltan, se sacian con algún que otro buen acto que consigue relajar nuestra falta total de conciencia. Pero en navidad creemos que poseemos conciencia, creemos que somos buenos y se nos salta la lágrima fácil cuando vemos por la tele toda la desdicha, tragedia, pobreza, hambre y desesperación. Cuando estas imágenes consiguen conmovernos entonces pensamos que somos buenos y gozamos de un instante de respiro, de coger aire para seguir compitiendo en la carrera de las fiestas, los regalos inútiles, el derroche por el derroche y el "a ver quién pone más comida" en las tradicionales fiestas del despilfarro y la gula.

Que nadie se engañe, las teles disfrutan poniéndonos esas imágenes de "lo peor" del año, verdaderas tragedias humanas que nos muestran con toda clase de detalle y con una extraña e irónica perversidad definida por mostrar el escenario más macabro mientras el televidente se atiborra como un cerdo. Y cuanta más tremenda es la realidad tamizada por la pantalla de nuestro televisor, más y más audiencia tiene el programa en cuestión.

En fin, navidad, dulce navidad.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Corrillos

Es una costumbre muy usual y demasiado arraigada. Hacer corrillos, criticar, referir, hablar por la espalda, cotillear... en fin, poner verde a quién sea o lo que sea evitando de esta manera tener que decir las cosas a la cara.
Todos y todas asumimos que esto ocurre y seguimos utilizando este increible mecanismo que pretendemos sirva para exorcizar el mal al que nos referimos. Si lo pensamos bien, al hablar sobre algo que no nos gusta, que entendemos que está mal y que creemos que debe cambiar, tratamos de resolverlo pero pocas veces lo hacemos de manera directa.
Como si de un sortilegio se tratara entendemos que al verbalizar nuestra queja a cualquier hijo de vecino que pase por la calle, esta se hará realidad, llegará a su destino y conseguiremos resolver el problema en cuestión.
Es como si al expulsar las palabras fuera de nuestra boca, el aire, el viento las llevara directamente a su destino .... ¿o no?. Tal vez se trate simplemente de relajar nuestra ira, nuestro enfado, nuestro reproche, nuestra envidia pues al comentarla delante de alguién que casi siempre nos da la razón (depende del grado de disgusto con el que nos expresemos), hemos logrado nuestro objetivo.
Soy de las personas que pienso que para cambiar algo que no nos gusta, para hacer llegar una queja, para conseguir que las personas se comuniquen y entiendan mejor, lo ideal es decirlo a la cara. Creo que el esfuerzo merece la pena, que se pueden decir las cosas con educación y que si quién recibe la queja, el reproche o lo que sea, es lo suficientemente inteligente, nos agradecerá nuestra intención y aprenderá de nuestro punto de vista.
Aunque la vida sin los corrillos, no sería lo mismo.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Los otros


Gran película, gran título. Amenabar recreaba en su cinta la historia de una familia que se creía perseguida por "los otros" cuando en realidad los otros eran ellos.

El miedo al otro, a lo distinto, a lo que no se ajusta a nuestros esquemas ha sido una constante histórica. Y cuanto más miedo, inquina, ira e intransigencia se tenía hacia el resto, más justificado era lo nuestro. Más grande era el imperio, la ciudad, el terruño o la raza.

Yo soy de las que piensa que cuanto más conozcamos a los demás, más nos enriquecemos nosotros. Que cada día de nuestra existencia podemos aprender algo nuevo, que las nuevas perspectivas nos ayudan a abrir los ojos, la mente a nuevas realidades más acordes con lo inmenso de nuestro mundo.

Y sé que siguen existendo personas que se sienten intimidadas por "los otros", que les daña observar a su alrededor la desesperación del hambre y la pobreza, que se sienten agredidos por las costumbres de los que vienen a aportar, buscando las oportunidades que no tienen.