Siento los golpes tratando de herirme. Las manos, las piernas golpeando mi cuerpo. Noto las embestidas e intuyo la furia y la rabia.Pero yo me mantengo erguida mirando ese horizonte limpio.
El rumor de los gritos se pierde antes de llegar a mis oídos. Noto los golpes, pero no me muevo.
Miro al horizonte que me recuerda que todo pasa.
Llevan toda una eternidad tratando de persuadirme, de conquistarme, de aniquilarme, de derruirme.
Y el horizonte frente a mí me obliga a mirar hacia arriba.
Siento los golpes, tratando de abatirme. Pero yo soy una torre y mis cimientos son profundos.
Y solo al horizonte en mis noches más largas le confieso que a veces me encantaría caer.
Pero no puedo, yo soy una torre.
