Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

Mostrando entradas con la etiqueta sabor del vino en mi boca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sabor del vino en mi boca. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de abril de 2010

CON EL SABOR DEL VINO EN MI BOCA


Estos días de sol confirman lo que ya publicaban los calendarios: es primavera. A mí las estaciones de tránsito me sientan especialmente mal... y bien. Es como si mi cuerpo luchara por acomodarse al sol, los pajarillos, las terrazas de los bares, las sandalias y otros complementos del calor. Y como si se tratase de una puerta de madera, me resiento, pues los días corren más rápidos que mis esfuerzos por acomodarse a ellos. Es como si este aire de primavera soplara con fuerza dentro de mí y esa luz fuera demasiado fuerte como para ser contenida por este cuerpo.
Tres días malos, tres frases mal dichas y me superan las ganas de gritar y de llorar. Una buena noche de sueño y me levanto con las fuerzas de todo un ejército. La verdad estoy harta de tanta incertidumbre: ¿mañana tendré un mal día o un día bueno?.
Ayer fue uno de esos días malos, por nada en concreto y un poco por todo.
Pero ¿sabéis? las hadas existen. Son guerreras generosas que luchan incansables contra los malos días. Son fuerzas mágicas que arrasan todo atisbo de tristeza y oscuridad. Las mías tienen forma de mujer y ayer brindaron conmigo conquistandándome con su risa generosa y permitiendo que el sabor del vino que me regalaron aún hoy permanezca en mi boca.
Y ya no le tengo miedo a esta primavera que amenaza con ahogarme a fuerza de incertidumbres.
Gracias a Ana y Encarni por los vinos de ayer, a Lolilla por sus mimos, a Gabi, Anita y como no, a Ali y Emma.