- No, no quiero que lo sepa nadie.... y yo que sé, me da cosa - al pijama de la pantera rosa se le ha caído un tirante. - No he sacado ni la basura, ahí la he dejado, en el patio ... no, no quiero que vengas.... ¡ay, Anita! ...esto me recuerda a cuando teníamos catorce años....pero no quiero que lo sepa nadie - cruce de piernas imposible mientras el teléfono cambia de mano - Hoy se ha llevado hasta la perra....¡jajajaja!... la casa está tan vacía, tan sola....si, estuve de compras, en el centro- el mechón de pelo se enrosca con habilidad en el dedo- No, mañana imposible ¡quiero descansar! ... venga, no te enfades... tenemo un mes y medio de rebajas por delante... ¿quién? ¿te llama Jaime por la otra línea? ...vale, espero, pero no le digas que estoy sola en casa. No quiero que ..... -suspiro que invade el silencio de la habitación. De la cama de matrimonio se desprende un olor a soledad que se pega al cuerpo. La puerta semiabierta insinúa secretos al pasillo oscuro. - ... no, te decía que no quiero que nadie sepa que estoy sola ... Jaime tampoco, seguro que me llama y quiero dormir. ¿Borde yo? ....¡jajajajajajaja! .... pero no quiero que nadie sepa que estoy sola, eso es todo. Son manías...¿qué? - profunda sonrisa que disipa dudas - ¿qué no tienes? ...tienes miles, Anita, como la de llamarme todas las noches que sabes que estoy sola. Ya.... bueno, guapa, te dejo. Estoy reventada, quiero descansar. Si, el sábado me voy a la playa, me reúno con Carlos y los niños... vale, un beso, te prometo que si mañana tengo un segundo, te llamo y damos una vuelta por ahí... que si, seguro. Ciao, descansa. -El teléfono descansa por fin, sobre la mesilla de la habitación. Fuera almohadones, la cabeza reposa sobre la almohada, los ojos se cierran. La respiración se vuelve pausada y rítmica. Se ha dormido.Guardo los primáticos en el segundo cajón de mi mesilla, como siempre, como cada noche que ella se queda sola y yo la observo; la miro durante minutos, durante horas, hasta el momento en que cierra los ojos y se duerme. Pero es un secreto, ¡que nadie se entere!.
