Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

domingo, 4 de septiembre de 2011

BIENVENIDO

Bienvenido. Es el típico mensaje de felpudo de recibidor de casa. Y para mi es una palabra importante y cargada de significado.
Se acaba el verano. Un verano que para mi ha sido muy intenso. Hoy regreso a casa con el recuerdo de este verano a cuestas. Y con el recuerdo de muchas frases en mi memoria. He releído varios libros, algunos apenas los recordaba, otros puedo casi citarlos de memoria, la mayoría consiguen volver a implicarme en las historias y evocarme el momento preciso en que fui feliz leyéndolos. Un aroma, una imagen, un lugar, un sentimiento. Todos me aportan un placer infinito.
Esta semana ha ido de "príncipes" pequeños y grandes príncipes y hoy príncipes felices. Podría citar frases de cada uno de los libros que me han acompañado este verano... pero dejo en este espacio un fragmento del "Príncipe Feliz" de Oscar Wilde. Y lo dejo para que sepas que me gusta mucho que estés ahí. ¡Sé bienvenido!

"- Ahora estáis ciego. Por eso me quedaré con vos para siempre.

-No, Golondrinita -dijo el pobre Príncipe-. Tienes que ir a Egipto.

-Me quedaré con vos para siempre -dijo la Golondrina.

Y se durmió entre los pies del Príncipe. Al día siguiente se colocó sobre el hombro del Príncipe y le refirió lo que habla visto en países extraños.

Le habló de los ibis rojos que se sitúan en largas filas a orillas del Nilo y pescan a picotazos peces de oro; de la esfinge, que es tan vieja como el mundo, vive en el desierto y lo sabe todo; de los mercaderes que caminan lentamente junto a sus camellos, pasando las cuentas de unos rosarios de ámbar en sus manos; del rey de las montañas de la Luna, que es negro como el ébano y que adora un gran bloque de cristal; de la gran serpiente verde que duerme en una palmera y a la cual están encargados de alimentar con pastelitos de miel veinte sacerdotes; y de los pigmeos que navegan por un gran lago sobre anchas hojas aplastadas y están siempre en guerra con las mariposas."

sábado, 3 de septiembre de 2011

LA TORRE DE LA CAUTIVA

La Torre de la Cautiva pertenece a "Mi tiempo no tiene memoria" un homenaje al oficio mudo de las mujeres a lo largo de la historia. Se volverá a representar el próximo 17 de septiembre en Otura. Este es uno de los textos que forma parte del montaje. La vista desde el balcón de la Torre de la cautiva (Alhambra) es, sin duda, una de las más hermosas que he contemplado. Os la recomiendo.


Cruzo cautelosa este patio. Escucho el rumor del agua. Debo alcanzar la habitación en la que ella duerme.
Aspiro el olor de esta noche que se está extinguiendo. Y presiento el fin. El fin de mi tormento. El fin de este dolor que me apresa y me consume. Nunca sabrás lo que me ha costado abandonar mis aposentos, recorrer la distancia que nos separa y penetrar en esta torre que es tu morada. La has hecho tuya, como tuyo es el corazón de mi rey.
Maldigo la hora en que te apresaron y te trajeron cautiva a esta torre. Feliz existía mientras tú no eras más que un rumor susurrado al viento. Una leyenda, una historia. Pero mi rey partió presuroso a la batalla y en sus oídos resonaba el eco de ese cuento que incendió su alma. Decían que existía una cristiana cuya belleza no podía ser contenida por las palabras y mi rey, curioso como un niño, corrió a tu encuentro. Te trajo contra tu voluntad y te concedió esta torre.
Pude observarte a través de uno de mis balcones. Tu belleza penetraba como un olor, como un sonido, como el rumor de esta agua que prende cada uno de los rincones de la Alhambra. Pero yo tenía la seguridad de que mi rey seguiría amándome. Yo, su esposa, su amante, su amiga, su confesora, su consejo, su consuelo. No era la única, pero estaba sola. A mí acudía cada noche buscándome desesperado. A mí se abrazaba y mirándonos a los ojos solíamos hablarnos durante horas, sin emitir palabras. A nosotros nos sobraban.
Yo no era la más bella de sus mujeres, pero para él siempre fui la más hermosa. Mi espíritu indómito lo sedujo con la fuerza de mil primaveras. Yo no quería ser una mujer plegada a las exigencias de un mundo hecho para los hombres. Mi mente disfrutaba imaginándome en la lucha, en el gobierno, paseando libre por los jardines del palacio, disfrutando de los placeres encerrados en los libros… y mi cuerpo me recordaba que mi destino era una vida de renuncias. Nadie había logrado conquistar los impulsos de este corazón salvaje. Y entonces llegó él.
Fui su única mujer a pesar de no estar sola. Hasta aquel día en el que te observé a través de mi balcón. No fue esa piel blanca, ni esos ojos espléndidos. No fue la boca ni el cuerpo que se insinuaba a través de la túnica que llevabas. Fue ese clamor que se desprendía de tu cuerpo como grito mudo. Ese clamor que lo llenó todo incluido a mi rey.
Vi sus ojos cegados por el deseo. Nunca volvió a visitarme en mis aposentos. Evitaba mi mirada destronándome con su indiferencia de todos y cada uno de mis oficios. Ya no fui su esposa, ni su amante, no fui su amiga, ni su confesora, ni su consejo, ni su consuelo. Ya no fui nada. Y mi corazón indómito se convirtió en un amargo ruego, en una súplica que se recitaba por estos jardines preñando el aire de amarguras y lamentos.
Estoy frente a la puerta que abre la habitación en la que duermes. Te ha encerrado aquí hasta que renuncies a tu fe. Luego te convertirá en su esposa. Estoy preparada para verte. El aire de las noches que he pasado en vela me regaló esta idea que me ha pervertido por completo. Voy a matarte, Isabel. Lo haré con mis propias manos, privándote del aire que te permite vivir. Voy a convertirte en un cuento, en una leyenda, en una canción que se recite las noches de fiesta. El rey volverá a mirarme.
Sé que tras tu muerte vendrá la mía. Estoy segura. Los jardines de la Alhambra poseen los ojos de aquellas que se sienten igual que yo. Nunca he estado sola. Todas me miraban con envidia. Pero él volverá a mirarme.
Abro la puerta del aposento engalanado con mayor lujo que cualquier otro que yo haya visto. Me dirijo hacia tu lecho. Vacio. Las telas que cubren la ventana del aposento se agitan nerviosas. Como alas de paloma que se baten enfrentándose a este aire que huele a vacio…

lunes, 29 de agosto de 2011

TABLAS

Tablas es el nombre que recibe un final en empate en el juego del ajedrez.



- Aún no entiendo como lo has hecho - tres jugadas después de haber amenazado a mi reina, la he sorprendido y sigo en la batalla. Sus ojos están llenos de rabia y admiración. Me mira tratando de robar mis pensamientos. A veces creo que lo consigue.




- Deberías mostrar más alegría, has conseguido lo que querías: que moviese ficha - apoya su barbilla en la mano y me mira lleno de alegría. El calor de sus ojos consigue transportarme a las noches que compartíamos en el campo de batalla. Jamás he sido tan feliz y me he sentido tan segura como cuando nos refugiábamos en la misma tienda en plena contienda. El lamento de los soldados que agonizaban, los ruidos del fragor de la guerra, el olor de la sangre y el fuego que presagiaba desgracias se diluían cuando pasaba sus brazos por mi hombro. Me sentía a salvo, me sentía fuerte. -Estoy jugando como a ti te gusta - bueno, eso no es del todo cierto. Me encantaría que salvase esa distancia que aún le separa de mí. Sería feliz si por un momento acelerase el transcurso de este destino que nos une. Los dos sabemos que nos pertenecemos, y esta espera no hace sino robarnos nuestros propios instantes.




- Sigues siendo lento -me sonríe con cierta tristeza. Pero no sé cómo explicarle que a veces no sé qué decirle. Me resultaba fácil en la batalla, rodeado de mis soldados, embriagado del aroma del combate... era fácil abrir la entrada de su tienda, abrazarla para darle calor y ánimo y mostrarle todo aquello que yo conocía. Allí era fácil. Pero cuando el conflicto comenzó a amainar, ya no supe cómo hacerlo. Presiento en sus ojos que ella me pertenece. Que es tan mía como yo soy suyo, pero este maldito silencio huérfano del combate, me impide encontrar el camino para llegar a ella. Aunque la tengo frente a mí. A veces comprendo que me alientan sus ojos, su boca, sus risas y sus palabras. Pero luego se calla. -Muy lento. Demasiado lento -sus ojos se han clavado en mí. Pero no los baja como suele hacerlo.




-Quiero disfrutar de esta partida, pues no sé cuándo llegará la siguiente - Sigo mirándole a los ojos, hoy no pienso retirarlos hasta conseguir una respuesta. Tras la caída de la reina compartimos años de una guerra que amenazaba con ser infinita. Pero llegó el fin y con él se desvaneció la esperanza de tenerle cerca. Y cuando creí que iba a perder el juicio, me llegó su primera nota. Me invitaba a jugar una partida de ajedrez, para rememorar viejos tiempos... Hice el camino gustosa y compartí con él aquella noche como si fuese la primera. Pero el alba volvió a rompernos y sentenciarnos a una nueva espera - Ya pronto será de día.




-¡Mueve! -su mano alcanza la mía y la oprime con firmeza. Sus ojos no se separan de los míos y juraría que va a llorar. Jamás la he visto hacerlo. Nunca. Pero juraría que por sus ojos comienzan a derramarse las lágrimas. Y la distancia que me separa de ella parece diluirse por momentos. Tengo ganas de romper esta partida, de tirar el tablero, de atraerla a mis brazos y mantenerla conmigo para siempre. Pero de repente se levanta y se dirige a la ventana. - Ya despunta el día, tenías razón. -Su voz se quiebra. -Hemos vuelto a quedar en tablas.... así que supongo que volveremos a vernos antes de que transcurra un año...




-Esta vez no -me sorprende el sonido de su voz y me giro... y sus labios sentencian sin palabras esta partida que amenazaba con ser infinita.

domingo, 28 de agosto de 2011

JAQUE A LA REINA

Un jaque es una amenaza inmediata de capturar al rey. Esta amenaza ocasionalmente también se ha usado en el ajedrez para la amenaza inmediata a la reina, como "Jaque a la reina", aunque generalmente no se menciona este ultimo jaque y varía si se ha de mencionar o no según el reglamento seguido.







- ¿Recuerdas? -su mano se levanta, exigiéndome silencio. Es tu táctica favorita para no mover ficha. Acepto y me siento. - Siempre que escucho el cambio de guardia recuerdo la noche que apresaron a la reina.




- ¿Apresaron? -me sonríe. Vuelve a levantarse para servirse otra copa de vino. Ríe. Se sienta, pasea su mirada por el tablero y me mira. Está realmente hermosa esta noche -Yo diría que más bien se la entregamos. No debimos esperar tanto -vuelve a reírse.




-No había señales de ataque evidentes. Nos pillaron por sorpresa -he conseguido ponerlo nervioso. Retira el mechón de pelo que se le ha caído sobre la cara con vehemencia y me mira directamente a los ojos. Su profundidad vuelve a quitarme el aliento. Desvío la mirada. Huelo su embestida y presiento la tormenta. -Lo indicado era esperar.




-Ya sabes lo que opino. Cuando tu enemigo espera... ¡ataca! -se ha bebido la copa de vino de un trago. El color tiñe sus mejillas blancas, se muerde el labio. Noto su impaciencia. Los recuerdos nublan mi mente y me llevan a la noche en la que cayó la reina.




- Hubiésemos perdido a todo nuestro ejército esa misma noche. - Mira hacia otro lado, se levanta y se dirige a la ventana. Mira la luna. Suele hacerlo cuando le acechan las dudas. Y sé que duda. Sé que sabe que aquella noche cometió un error. Pero jamás lo confesará.




- Hubiésemos perdido a parte del ejército y hubiésemos ganado la guerra - se dirige hacia mí. Ni siquiera mira esta luna que invade la noche testigo de nuestras jugadas. No le hace falta, trata de buscarme, pero no me va a encontrar. Paciencia.




- Es demasiado arriesgado aventurar eso. Nunca lo sabremos ¿no crees? -deja de mirar por la ventana y clava en mí una mirada llena de burla. Me deja sola frente a la ventana y regresa a la mesa. Jaque. Pero aún queda mucha noche.




- Bueno, te recuerdo que te dije con bastante exactitud todo lo que iba a pasar.... justo la noche antes de que rindiésemos a nuestra reina -noto como mis palabras penetran en su conciencia. Ha tratado de resistirse, pero vuelve a estar nervioso. Pasa sus dos manos por el pelo.




- Dijiste muchas cosas -ha logrado su objetivo. Una vez más ha conseguido que no preste atención al juego. Ahora solo puedo pensar en aquella noche...aquella maldita noche. Supongo que fue pura casualidad pero ella me dijo punto por punto lo que iba a suceder. Pero...¿cómo hacerle caso? Era un general joven e inexperto... ¡una mujer!




- Y no escuchaste ninguna.- Se ha puesto tenso. Su mandíbula se endurece y puedo notar la opresión de sus remordimientos. Silencio. Ya he tenido suficiente por ahora.




- No -Y desde entonces no he dejado de escucharla. Vuelve a sonreír, ahora una mirada de placer acompaña a la curva de sus labios.... pero no me mira a mí, mira el tablero. Presiento la causa.




-Querido, ¡jaque a la reina!

viernes, 26 de agosto de 2011

EL ENROQUE


El enroque es una jugada especial dentro del ajedrez, se realiza con el rey y una torre. Es el único movimiento donde se pueden mover dos piezas simultáneamente... y puede hacerse siempre y cuando ambas piezas (rey y torre) se encuentren en sus posiciones iniciales.


- Hace frío - ella llega cubierta de su inseparable gabán negro. Su pelo es más claro que la última vez que nos vimos, pero cae alborotado alrededor de su cara pálida, iluminada por esos grandes ojos que me miran sin ver... o que ven más de lo que parecen observar. Abro mis brazos para recibirla - ¡Por fin un poco de calor en esta noche! -se abraza a mí y sé que está sonriendo.

- Espero que hayas tenido un buen viaje -me ha abrazado con fuerza, tal como suele hacerlo. Va vestido de oscuro, tal y como acostumbra y estoy segura de que justo cuando mi cabeza está reposando en su pecho, ha contenido la respiración. Permanezco en sus brazos un minuto más. No me gusta separarme de él.

- Bueno, este maldito frío no ayuda demasiado. Pero he llegado sana y salva. Y justo a tiempo, por lo que veo -se separa de mis brazos causándome un dolor que trasciende lo físico. La miro. Sigue tan hermosa como la primera vez que penetró en la sala de audiencias de este oscuro palacio. Iluminó estas estancias sombrías que vuelven a quedarse sin luz cuando ella se marcha. Le tiendo una copa de vino -Gracias ¡justo lo que necesito para entrar en calor! ¿Me acompañas?

-¿Alguna vez he dejado de hacerlo?-Sé que se ríe mientras me dirijo a servirle su copa de vino. Beberemos hasta decir más de lo que debemos y mañana él no recordará nada. O hará como que no lo recuerda. Ya no estoy segura. Pero sigo acudiendo cada vez que me reclama con la esperanza de que este licor caldee sus manos, esas manos que restituyen el calor a este corazón congelado. - Siéntate. ¿Estás segura de que no deseas las blancas?

-Segura -Sus ojos se clavan en los míos. Sus ojos me consumen, me perturban, me llenan. Desvío la mirada. -Llevamos años jugando y sólo te he puesto una condición ...

-Y siempre la he cumplido. Tuya es la dama negra ¡y todo su séquito! -Me mira, como si quisiera descifrar todo lo que no puedo decirle. Aún no estoy segura de si quiere oír...

-Vamos ¡empecemos! La noche corre más rápida que tus pensamientos -Me indica con su mano que tome asiento y lo hago rozando con mi pierna derecha el gabán negro que cubre todo su cuerpo. Pronto ella se deslizará sobre su silla y apoyará su pierna contra la mía. Anhelo ese instante.

- No seas impaciente -Su sonrisa me desarma. Ahora junta las manos tratando de sumergirse en sus cavilaciones. Aún recuerdo la primera vez que le vi. Entré en este palacio con una misión clara: gobernar el ejército del sur de un reino sumergido en una batalla que lleva perdiéndose desde hacía siglos. Ese día debía encontrarme con el general que dirigiría la estrategia del ejército del norte... y entonces le vi a él. Y mi corazón dio un vuelco.

- ¿Moverás antes de que se consuma esta noche? -Su pierna ya se ha derramado sigilosa sobre la mía. Su contacto me hace recordar nuestra primera partida. Debatimos sin tregua una noche entera. Me perturbó que mi rey eligiese como general del ejército del sur a una mujer. Fue un hecho sin precedentes. Y pasada la noche aún seguíamos sin ponernos de acuerdo... y le propuse tomar una decisión ayudándonos del ajedrez. Ella consintió. Solo exigió jugar con las negras y yo se las cedí sin dudarlo. -Ya lo sé... espera. Siempre espera.

- Quién espera es capaz de lograr cualquier cosa-Vuelve a sonreírme y apura el primer vaso de vino. Me levanto para servirle más. Siempre ha sido así. La brisa de esta noche gélida evoca en mí el siguiente recuerdo. Nuestra primera noche. Nuestra primera partida. Exigí jugar con las negras. Tardó en efectuar el primer movimiento todo el tiempo que duró aquella noche. Y a mis muestras de impaciencia respondió con un sencillo "quién espera es capaz de lograr cualquier cosa".

-Incluso es capaz de morir en el intento -Se ríe mientras me sirve la segunda copa de vino. La deja en la mesa y se desabrocha el gabán negro. Bajo él viste una sencilla túnica de color burdeos. Mis pensamientos se sumergen en nuestra memoria. No dejó que terminásemos nuestra primera partida. Tiró todas las piezas e incluso el tablero. Aún recuerdo su pelo alborotado y sus ojos llenos de rabia.

-¿Vas a tirar hoy las fichas?-Su mano toma la mía y sus dedos se enlazan en los míos. Sonríe. Mueve. Hemos jugado tantas veces que me resultará demasiado fácil predecir su estrategia. ¿Qué importa? Desde hace ya mucho tiempo estamos jugando a otra cosa.

-No -Me mira. ¡Si supiera a ciencia cierta qué quiere decirme!

-¿No? - Me mira. ¿Acaso no sabe qué quiero decirle? La primera noche sentí como nos consumía la necesidad de poseernos pero estábamos rodeados de todo un palacio repleto de gente. Ahora estamos solos. Llevamos mucho tiempo solos ¿es que no se da cuenta?

- Te toca mover. Y te recomiendo que no esperes. Actúa. ¿Qué puedes perder por intentarlo? -Sus ojos me alientan. Esta noche fría acrecienta el deseo de tenerla cerca pero...

- Espera -Sus ojos ya no sonríen. Y no sé si comprende que yo ya he jugado. Ya he movido. Ahora le toca a él. No puedo jugar esta partida sola.

-No quiero que esperes ¡mueve!

LA REALIDAD

Hasta hace un par de días no me había parado a vivir la letra. Y ahora llevo dos días sin saber porqué me hace llorar. Pero me hace llorar.

"Agazapado espero como un alacrán,
bajo las piedras escondido.
Porque a la vida era lo único que le da sentido.

Acostumbrado a escapar de la realidad,
perdí el sentido del camino,
y envejecí 100 años mas de tanto andar
perdido.
Y me busco en la memoria el rincón
donde perdí la razon,
y la encuentro donde se me perdió
cuando dijiste que no.

Me hice un barquito de papel para irte a ver,
se hundió por culpa del rocío.
No me preguntes cómo vamos a cruzar el río.

Y rebusco en la memoria el rincón
donde perdí la razon,
y la encuentro donde se me perdió
cuando dijiste que no.

Sin ser, me vuelvo duro como una roca
si no puedo acercarme ni oír
los versos que me dicta esa boca.
Y ahora que ya no hay nada, ni dar
la parte de dar que a mí me toca,
por eso no he dejado de andar.

Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y así sintonizar.

Para contarte
que quisiera ser un perro y olisquearte.
Vivir como animal que no se altera
tumbado al sol lamiéndose la breva.
Sin la necesidad de preguntarse
si vengativos dioses nos condenarán.
Si por Tutatis
el cielo sobre nuestras cabezas caerá.

Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y así sintonizar."



martes, 23 de agosto de 2011

LILA

Algún día, Lila será un precioso corto. Mientras se hace o no realidad, queda escrito como un relato.

El Brahman es plenitud absoluta, y decir que el Brahman tiene algún propósito en crear el mundo significaría que mediante el proceso de creación querría lograr algo que no tiene. Y eso es imposible. El Brahman no puede tener un propósito al crear el mundo. El mundo es una mera creación espontánea de Brahman. Es un lila, un juego del Brahman. Se crea de la dicha, por la dicha y para la dicha. Lila indica una actividad lúdica espontánea del Brahman, a diferencia del esfuerzo volitivo consciente. El concepto de lila implica libertad y no necesidad.
Ram Shanker Misra





Recorro nervioso la distancia que me separa de ella. Se mueve ágil, rompiendo el aire que la oprime, apartando de su piel esta brisa de otoño. Saco mi libreta y me acomodo tras una esquina, para que no me vea. Anoto: Lila 534. 534 son los pasos que Lila ha dado en esta mañana. Los he contado todos, uno por uno. Estoy seguro de que no me he equivocado. Lila se para, alza su mano y acaricia con devoción un objeto que no logro ver. Mi mirada pertenece a Lila y resbala hacia sus piernas cubiertas por un pantalón, pero yo las recuerdo adornadas por gasas que se mecen al compás del aire negro. Negro de noche. Mis ojos recorren su cuerpo y mi mente evoca nuestros recuerdos. Recuerdos de cuando Lila fue mía.


Lila danza sobre una mesa. Está rodeada de nada. La luz de la luna hace brillar las cuentas que la adornan pues Lila va vestida para el baile. Danza para mí, solo para mí. Yo la observo. Sus caderas se mecen al compás de una cítara invisible. Solo podemos oírla yo y Lila. Un violín nervioso se derrama en mis recuerdos y las muñecas de Lila danzan rompiendo el aire de esa noche de verano. Huelo a jazmín, Lila huele a jazmín. Su pelo juega nervioso en mis recuerdos y me envuelve. No dejo de mirarla y los ojos de Lila penetran mi alma con la fuerza de todos los elementos que componen este mundo. Lila ordena, yo obedezco. Me levanto y voy hacia ella. La rodeo con mis brazos, y Lila no deja de danzar. Es alta y delgada, como los juncos, pero en mis brazos parece una muñeca. Lila danza, danza solo para mí. Me rodea y ejecuta perfecta esos pasos que me fascinan. No deja de mirarme. Lila nunca deja de mirarme. Las hermosas manos de Lila toman las mías. Y ríe, Lila se ríe. Lila me ríe.


La risa de Lila me trae al presente. Anoto en mi libreta: Lila 539. Ha dado cuatro pasos y ha descubierto algo en esa pequeña tienda que le ha provocado una sonara carcajada. Y Lila ya no es mi pequeña Lila. Es un ser desconocido que se ofrece generoso a todas las miradas. Pero es que Lila es mía, o al menos era mía. ¿Cuándo te perdiste, Lila? ¿Cuándo dejaste de ser mía? Mírame Lila, ¡vuelve a mirarme!. Vuelve a ser mía, yo nunca he dejado de pertenecerte. Un hombre se acerca, yo trato de ocultarme más en este recodo... El hombre besa a Lila y esa imagen hace que vuelvan a brotar mis recuerdos.


Lila está sobre la mesa y yo estoy sobre ella. Su danza ha terminado y ahora Lila va a ser mía. Totalmente mía. Sobre la mesa. Sobre la mesa en la que Lila danzaba. Sentada me rodea con sus piernas y yo tomo entre mis manos su cara, su hermosa cara. Lila me mira y yo me aproximo lentamente para ofrecerle el primer beso de esta noche de verano.


Debo anotar un nuevo movimiento de Lila, pero la rabia me paraliza. Ese hombre ha besado a Lila y ella lo ha mirado como solía mirarme a mí. ¡Lila! ¿Cuándo dejaste de ser mía? Cierro los ojos y recuerdo la última noche en que me dirigí a sus aposentos. Una voz extraña frenó mi impaciencia por verla de nuevo:


- "No te molestes, no va a volver" -recuerdo la cara pálida y pintada de aquella mujer. -"La muy cabrona ha tenido suerte, su amigo la ha retirado" - su risa estridente, sus dientes amarillos. Recuerdo que la miré sin comprender y que ella se acercó - "pero yo puedo servirte igual y por mucho menos dinero"- La mujer gritó cuando la empujé, pero ya todo me dió igual. Ni siquiera recuerdo el tiempo que pasó hasta que te encontré. Recuedo que te perdí en verano y que hoy es otoño...


Vuelvo a mirarte Lila. Solo unos pasos nos separan. Ese hombre que te ha besado se ha alejado lo suficiente como para permitirnos un breve encuentro. Me tiemblan las piernas. Tiro mi libreta. Ya no necesito contar los pasos que nos separan. Voy a recobrarte. Hoy vas a volver a ser mía. Recorro rápido el tiempo que nos separa. Borro el espacio que me impide tenerte y me pongo tras de tí. Mis manos te cogen con violencia. Te vuelves asustada. Tus ojos me miran sin verme. Tienes miedo, pero eso solo acrecienta mi excitación. Te robo un beso con violencia, con la misma fuerza que empleo en clavarte el cuchillo que te permitirá ser eterna para mí, eterna en este beso que te hará de nuevo mía. Mía para siempre, Lila. Mía.