Una forma diferente de mirar el mundo...

Cerramos con postigos las ventanas de nuestras mentes.
Encerramos y sometimos a los pensamientos de mil formas diferentes.
Y ellos encontraron una alternativa para brotar libres.-

lunes, 16 de julio de 2012

Mariposa

"La fortuna les sonríe a los valientes"

sábado, 14 de julio de 2012

¿Por qué?

Porque sí.Porque es mejor elevarse y volar. Sentir.
Porque somos fuertes y frágiles, como las alas de una mariposa.
Porque el pensamiento brota libre.
Porque merece la pena arriesgarse  y vivir.
Porque sigo en el intento de volar.
Porque me encanta sentirlas en el estómago.

Y por mil motivos para los que no tengo palabras...

martes, 10 de julio de 2012

Lila y el viento.

Soy Lila, la niña sin nombre. La mujer sin nombre.

Una vez tuve un precioso anillo de oro.
Dentro tenía grabado: "hoy más que ayer".
Lo perdí el mismo día en que observé que él ya no lo llevaba.
Antes había perdido otras cosas, incluidas mi nombre.
Antes había perdido otras cosas. Quizás las encuentre en el susurro de las mariposas que cubren mi cara. Quién sabe.
Y he abierto puertas que nos adentraban en caminos sin retorno.
Y he abierto, con mis palabras, heridas necesarias para liberar al viento.
Y ahora el viento vuela ágil y yo permanezco.

Pues soy Lila, la mujer sin nombre.



jueves, 5 de julio de 2012

AYNHARA Y EL SECRETO DE LAS ESTRELAS (Final)

- ¡Eh! ¡Hola! -la pequeña Aynhara lanzó un saludo al cielo, esperando que alguna de las estrellas le respondiese. Se fijó en una muy diminuta que parecía haberle sonreído mientras hablaba con la luna... pero nada. Titileando, titileando, ninguna estrella contestó a la pequeña.


-¡Eh! ¡Me llamo Aynhara y necesito preguntaros una cosa muy importante! -Aynhara se subió a una gran piedra y desde allí alzó sus brazos, tratando de acariciar a la más diminuta de las estrellas. Titileando, titileando, todas parecían reírse de la niña, pero ninguna le contestó.



- ¿Qué os pasa? No es de buena educación no contestar. Mi padre se enfada cuando no le contesto y a mamá le gusta que conteste cuando pregunta. ¿Es que no os habéis lavado las orejas? -Aynhara estaba realmente enfadada. Se había dirigido con mucha educación  a todas las estrellas del cielo pero....titileando, titileando, ninguna parecía hacerle caso.


-Si no me contestáis.... ¡me daré media vuelta y me iré! Eso es ¡me iré! Y os dejaré solas para que la luna os teja y os convierta en bufandas enormes llenas de secretos ¿eso queréis? -la pequeña estaba realmente enojada y dispuesta a bajarse de esa piedra para volver a su casa. Titileando, titileando, la más pequeña de todas las estrellas del firmamento se acercó a ella y le hizo cosquillas en la nariz.


- ¡Oye, me haces cosquillas! -Aynhara sonrió y una risa color lila invadió el silencio de aquella noche cubierta de estrellas que al instante comenzaron a hablar:


- ¡Mirad, es Aynara, la niña de la risa mágica! -una estrella gordita pareció brillar especialmente para la niña.
- ¡Oh, sí! Dicen que su risa es capaz de vencer todos los problemas que surjan -dijo otra estrella bostezando.
- Es que tierra, agua, aire y fuego le regalaron ese don al nacer....lo que pasa es que ella no se acuerda ¡era un bebé! -una estrella muy dispuesta tomó el centro del cielo.
- ¡Oh! -Aynhara estabar realmente embelesada contemplando ese coro de voces brillantes que le hablaban desde lo oscuro del cielo.
- ¿Qué necesitas, Aynhara? -la más pequeña de las estrellas, esa que le había hecho cosquillas, se acercó a la niña...
- Yo...pues... yo me preguntaba si sabríais cómo hacer para que las aguas vuelvan a mi mundo. Es que todas han huído de los ríos, los lagos, los mares, las charcas, los pantanos e incluso de las ciénagas.... y es un desastre, porque todo se está secando...incluidos papá y mamá que cada vez están más tristes...incluida mi sonrisa, que ha huido de mi cara...
- No Aynhara, eso no. Tu risa es el motivo por el que te vamos a ayudar. No lo olvides. Una sonrisa es capaz de crear el hechizo más poderoso y ante ella se rinden los problemas y las causas injustas... Tu risa ha logrado que hablemos contigo.... -dijo la estrella más grande de todas las estrellas.
- Cosa que no había logrado la luna soberbia, la furia del viento o la tenacidad del sol...-dijo la más sabia de todas las estrellas de ese cielo negro.
- ¡Convocaremos a todas las aguas del mundo! Hartas de fluir y correr por lagos, mares, ríos, charcas, pantanos e incluso ciénagas, habían decidido tomarse unas vacaciones.... pero si les explicamos que sin ellas tu mundo se seca, ¡seguro que querrán volver!
- ¿Seguro? - Aynhara no estaba muy convencida de lo que le decían las estrellas.
- Si tú se lo pides, volverán...
- ¡Pero si sólo tengo cinco años y soy muy pequeña! -la sonrisa de Aynhara volvió a desdibujarse.
- Recuerda... ¡no hay nada que no pueda lograr tu sonrisa!


Todas las estrellas titilearon contentas y convocaron a todas las aguas del mundo. Aynhara les explicó su problema y les pidió, con una enorme sonrisa, que volviesen a llenar ríos, mares, lagos, charcas, pantanos e incluso ciénagas. Es cierto que las aguas estaban muy, pero que muy cansadas, pero decidieron poner fin a sus vacaciones y regresar. Fluirían mucho más despacito y descansarían todas las noches. Así fue como el mundo de Aynhara, ese mundo poblado de secretos y leyendas, volvió a ser verde y a llenarse de vida. Y los papás de Aynhara recuperaron su color.... y la pequeña pudo volver a bañarse en su lago.


En cuanto a la luna, Aynhara decidió hablar con ella. No podía consentir que siguiese tejiendo a sus amigas, las estrellas:


-Si sigues haciendo eso te quedarás realmente sola y por muchas bufandas de secretos que tejas, no podrás calentar tu corazón.... ¡ya lo sé! podrías escribir cuentos....


Y Aynhara le regaló a la luna unas gajas gigantescas y una pluma de oca, para que escribiese en el firmamento los más hermosos cuentos. Y le enseñó que nada se resiste a una hermosa sonrisa...
...cosa que la niña jamás olvidó. En parte porque ella y solo ella, era la única persona capaz de hablar con las estrellas...cosa que hacía cada noche, antes de quedarse dormida arrullada por la más hermosa de las sonrisas. Su sonrisa.

miércoles, 4 de julio de 2012

AYNHARA Y EL SECRETO DE LAS ESTRELLAS II

Realmente Aynhara no sabía que hacer... su lago se había secado y sus padres cada vez estaban más y más grises.
Su risa se había marchado de su cara y por más que llamaba a las aguas para que volviesen a llenar los lagos, los mares, los ríos, los pantanos e incluso las ciénagas... ¡no obtenía respuesta!. Habló con el viento que todo lo sabe, preguntó a los árboles que todo lo ven, pidió ayuda al sol que todo lo ilumina... pero fue inútil.



- ¡Yo no sé nada! -le dijo el sol con un grito amarillo.
- ¡Pero si eres el rey del cielo! -le dijo Aynhara - si tú no lo sabes ¿a quién le pregunto yo?
- Pues... no tengo ni idea, niña. Además, acabo de tragarme un par de nubes algodonosas y me pesa muuuucho la barriga. Lo único que quiero es ocultarme tras alguna montaña y dormirme una siestecilla....

Y el sol dejó a Aynhara con la palabra en la boca pues realmente había comido demasiado.

Lo que el sol no sabía, es que al ocultarse se hacía la noche y que Aynhara no sabía regresar a su casa. La pequeña lloró asustada, pero enseguida notó como una caricia de plata le enjugaba las lágrimas.



- ¿Que te pasa criatura? -Aynhara estaba muy sorprendida. Miró hacia el cielo y vió a la hermosa luna que la miraba preocupada.
- Na...nada, he venido para preguntarle al sol si sabía cómo hacer para que las aguas volviesen a mi casa. Se han marchado y todo mi mundo se seca....
- ¡Ah! ¡Algo he oído pequeña! - la luna sacó unas largísimas agujas tan plateadas como ella y comenzó a moverlas con mucha agilidad.
- ¿Qué haces, luna? -preguntó Aynhara.
- ¡Uy! Pues tejer... a eso me dedico todas las noches, pequeña. A tejer. Si no fuese por estas agujas el tiempo se me pasaría muy despacio y además, ¡estoy tan sola!.
- ¿Sola? -Aynhara miró a la luna - ¡pero si estás rodeada de estrellas!
- ¿Te refieres a esos puntitos de luz insolentes? -la luna lanzó un chillido color plata y luego tosió atragantada por su propio enfado- ¡no me hablan!
- Pero ¡si tú eres la reina del cielo! ¿Cómo no te van a hablar? -Aynhara sonrió por primera vez en muchos días. La ocurrencia de la luna le había hecho gracia. Una de las estrellas titiliteó muy contenta.
- Pues no me hablan y por eso yo me dedico a tejerlas... tejo con mis agujas a las estrellas del cielo y con ellas elaboro telas maravillosas, telas de secretos....

Aynhara observó la bufanda que la luna llevaba alrededor de su cuello. Realmente era una bufanda especial... pero tembló al imaginar cuántas estrellas habían hecho falta para hacerla.


- Ellas no me hablarán, pero con su voz, yo tejo estas telas tan maravillosas...-la luna pinchó en una de sus aguja a una pequeña estrella.
- ¡No hagas eso! Seguro que les haces daño...
- ¿Daño? Tu mundo se seca porque se queda sin agua... y seguro que estas pequeñas descaradas conocen el motivo. ¡Ellas lo saben todo! Se mueven rápido por el cielo y conocen todos y cada uno de los secretos del universo... pero no hablan. ¡Míralas! Calladas, mudas, sordas....
- Espera... ¿crees que ellas podrán decirme cómo recuperar el agua de mi lago? ¿y cómo hacer para que mi papá y mi mamá ya no estén grises? -a Aynhara se le iluminó el rostro y sin quererlo, volvió a sonreir. Un par de estrellas sacudieron chispas de oro y el cielo se llenó de luz.
- ¡Vaya! Parece que a las estrellas les gustas, mocosa.
- ¡Anda luna! ¡Déjame hablar con ellas!
- ¡Ja! -la luna volvió a toser, atragantada por su soberbia- inténtalo, pequeña niña. Pero eres tan diminuta que dudo que lo consigas. Tienes el tiempo que tarde en tejer este jersey... - y la luna le mostró a Aynara su cara oculta, dejándola a solas con todas las estrellas del cielo.

martes, 3 de julio de 2012

AYNHARA Y EL SECRETO DE LAS ESTRELLAS

Para Aynhara, una preciosa niña que es capaz de hablar con las estrellas.

Hace mucho, mucho tiempo, existió en una tierra llena de misterios y leyendas una preciosa niña llamada Aynhara. Vivía con sus padres en una diminuta cabaña en el centro de un bosque repleto de árboles verdes y campos cuajados de amapolas.


A Aynhara no le gustaban demasiado los animales, pero disfrutaba bañándose en el agua de un lago cuyas aguas siempre estaban limpias.

Aynhara era feliz empapándose del sonido del agua, del correr de la brisa, de las caricias de las flores en su cara, de los besos de los amigos, de las palabras no escritas....su alegría era capaz de vencer cualquier impedimiento y su risa era mágica ...aunque Aynhara no lo sabía.
Al nacer, todos los elementos del mundo (agua, tierra, aire y fuego) le hicieron este regalo: "algún día necesitarás del poder de tu risa" le susurraron al oído... pero claro, Aynhara era un bebé y lo había olvidado, pues ya tenía cinco años.

Un buen día, en esta tierra llena de misterios y leyendas, surgió un grave, un gravísimo problema: todos los ríos, mares, lagos, charcas e incluso las ciénagas y pantanos, se secaron de la noche a la mañana. Y nadie pudo averiguar el motivo.
Ya no corrían libres las aguas por praderas, valles y montañas y poco a poco todo comenzó a secarse... incluida la gente que no podía beber.

Se convocó un consejo al que acudieron representantes de todos los lugares de ese mundo que un día había sido hermoso... pero nadie daba con la solución. Preguntaron a los pájaros que vuelan libres y lo ven todo, a los búhos que observan silenciosos el correr del tiempo, a las tortugas que almacenan en su caparazón mil y un consejos, a los gatos que son capaces de ver lo que sucede en todos los mundos conocidos y por conocer... pero nada. Nadie sabía nada: ni los pájaros, ni los búhos, ni las tortugas, ni los gatos.... y poco a poco el mundo se iba secando sin que nadie pudiese remediarlo.

Aynhara llevaba unos días triste. Muy triste. Ya no podía escuchar el correr del agua, ni bañarse en su lago favorito. La risa ya no le iluminaba el rostro. Sus padres tenían sed pero guardaban el poco agua que quedaba para que Aynhara pudiese beber:
- "No quiero agua" - decía la niña - "mi sonrisa muerta de sed se ha marchado de mi cara ¿para qué quiero beber?" - y observaba muy preocupada como su mamá y su papá se iban poniendo cada vez más grises...

lunes, 2 de julio de 2012

TE ECHO DE MENOS

Últimamente me quitan las palabras de la boca. O me roban las letras que hubiese deseado escribir...He cambiado los versos finales que eran un poco trágicos.
Porque creo que echar de menos es un sentimiento hermoso siempre y cuando exista la posibilidad del reencuentro.
ECHAR DE MENOS
"Echar de menos es sentir el alma disolviéndose en el aire.
Es abrir los ojos y de golpe no ver nada.
Estirar las manos hasta el cielo y no tocar.

Echar de menos es quemarse la razón con los recuerdos.
Sonreir de pronto sin tener ningún motivo
llorar como una niña en el silencio.
Morir un poco cada día, y sin embargo
seguir viviendo, alimentándose del tiempo.
Es no encontrar hogar en ningún sitio.

Echar de menos es coger con la ilusión cientos de aviones.
Saber que se te espera en mil lugares.
Querer vivir, tal vez, doscientas vidas.

Echar de menos es despertarse, y no querer abrir los ojos.
Es guardar tu voz bajo llave.Es mirar hacia atrás, y estar tan cerca...
que me duele de pronto acostumbrarme.
No saber dónde vas, qué estás haciendo...

Es dudar que nadie pueda ya entenderme.
Pasar horas mirando la bandera de un tiempo
que hace poco fue tan nuestro,
tan nuestro que al final, echar de menos...
...es seguir caminando sin tí, pero llevándote dentro".

¡Qué bonito echarte tanto de menos!